Sobre la ballena inuit

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Mi ballena inuit sigue viva. La escucho desde mi pérdida de conciencia.

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Sobre el trabajo de Hefesto

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Existe un abismo justo en el centro del faro. Hermético. Pero existe. Es el trozo de isla Polar que es cicatriz. Hefesto ha colocado su fragua justo en el centro del iceberg-que-ahora-es-isla-Polar. Se ve desde aquí. Justo entre la chimenea y el patio. Sólo tengo que dejar caer la llama que Vesta me regalo y a pesar de mi Desnudez conservo.

El faro sigue encendido. Hefesto quizás me haya perdonado. La entrada a su fragua es desde monte margarita. De regalo me ha dejado un pequeño soldado de plomo. Quizás incluso fuese Jacobo quien lo ha dejado allí.

La Isla Polar tiene un núcleo que he de atreverme a mantener con la llama eterna.

Jacobo es iridiscente. Y a mí, hoy, me duele la cabeza. Mucho. Esta vez no es él quien me hace perder la conciencia. Esta vez soy yo quirk desconecta.

Sobre cuerdas y garras

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Sigo perdido en mi sueño en medio demo salón, cerca de la chimenea que jna vez fue. Reflexiono sobre Jacobo y dibujo sobre él. A tinta de pluma, de forma automática, dejando que mi mano se mueva y dibuje la figura. Los colores los he traído o ha aparecido? Krato y Bía siguen buscándome. Hefesto calienta su fragua. El impacto ocn Vesta esta próximo. Mi velero, anclado. El zorro polar juega con Mi galga. Monte Margarita parece que me mira.

Hoy es un buen día para descansar en mi isla Polar y buscarme en ella.

El sendero se interrumpe.
Solo puedo escalar lo que frente a mí
se alza.

Los cristales de la noche frágil
han penetrado en mi piel desprotegida.
Cada paso que doy es el más difícil.
Es un dolor que enlentece mi marcha.

La cuerda se tensa
poco a poco.
Casi diria que me asfixia.
Dios aprieta pero no ahoga, dicen.
Pero la cuerda es garra
Y dibuja la circunferencia exacta
De mi cuello.

Todo es sed en el ascenso.
Broto del manto húmedo
Mi cuerpo es cielo. La garra es cuerda.
Y aún desconozco
Si me asfixia,
O me salva.

Sobre cicatrices

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Atravieso el umbral y entro en mi refugio.

El esbozo de lo que era son cicatrices.

Cicatriz es huella, y es presente:
Es lo que de mí, dice.
Testigo de herida.
Puerta de entrada.
Deuda.
Molde del filo.
Hueco cerrado.
Ventana indiscreta.
Pico clavado.
-en mi espalda desnuda-.

Si colisiono seré una cicatriz, una huella. Cuanto más cerca estoy de Vesta, más lejos me hayo. Curiosa dualidad.

Al menos reaparecen los colores.

Sobre pequeñas ventanas de arte

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La puerta del herrero mandada a construir por el pájaro cuyo nombre en mi boca es refugio.

Cicatriz en deuda. Soy invierno en mi invierno. Otoño riguroso. Hago planes en mi mente. Reconstruir mi chimenea y replantar aquello que fue testigo. Paredes blancas y en ellas pequeñas ventanas de arte. Leer un libro. Uno en concreto. Averiguar porqué Luna-monte Margarita es verde en mi Isla Polar. Sin darme cuenta he cruzado el umbral de la puerta y se ha cerrado tras mi paso.

Dirijo mis pies a mi faro. Alma va a mi lado. Las ballenas inuits vuelven a ocupar mis mares. Las ballenas son seres especiales. Como hiciera mi iceberg se escapan por el horizonte y van donde les place. Pero Yo acompaño a Jacobo y Jacobo me acompaña a mi. El gran cuervo que siempre ha estado ahí y que es guía. El gran pájaro que me asfixia y me alivia. Aquel mismo que me sigue a mi abismo y no puede alzar el vuelo sin salir herido. Porqie a veces vivo donde el se esconde y a veces el se refugia donde yo me oculto.

Porque la figura que me observa se encarga de mantener mi rumbo ya sea sobre mi hombro, volando o detrás de mí.

Porque sin Jacobo mi mundo no tiene sentido. Porqie sin Jacobo yo no sería.

Jacobo es poesía. Yo, cicatriz en deuda.

Sobre el nombre de Jacobo (otra vez)

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Hoy, mientras estaba sumido 3n mi inconsciencia, Jacobo me ha recitado un poema. Un poema de Martín Lucía que me ha dado la descripción de su nombre.

“Porque su aire está en lejanía
y sus cuerpos no sobren de vértebras,
aunque sangre,
te nombró.
Aunque tú seas pájaro
y puedas levantarte y volar.
Y llevarte tu nombre,
que en mi boca es refugio.
Te nombró
y así te erijo.
Porque nombrarte es erigirte,
escapar de la barbarie de lo pétreo.
Es sentir intacto el aliento,
el dolor sin rumor ni atisbo.
Es el nombre, tu nombre,
el milagro que le herida sacia.
Yo te llamaré refugio.
Aunque que tú seas pájaro”

La pregunta eterna. ¿Es Jacobo un buen nombre para un pajaro?