Sobre una Galga que odia el frío, un cuervo imposible y yo, desnudo.

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Despertar en medio de ninguna parte reconocible. Aún siento el calor de las alas de Jacobo. La vida es un sin sentido: cuanto tiempo pasé buscándolo y ahora no me abandona.

Una vez creí reconocerme en él, incluso vislumbré colores en sus alas. Ahora viene y me hace perder la conciencia. Al fin y al cabo, me protege del frío externo. Aunque me asfixia el hecho. Mi isla se mueve. Los crateres son más grandes y las placas de hielo se mueven ocasionado murmullos que me sacan de la rutina. Luna Margarita es un monte. Ulysses y Cassini son mis nuevas lunas. Dos meteoritos del cinturón de asteroides que son polizones momentáneo.

El punto de luz que amenaza con pasar muy cerca de mi Isla Polar sigue ahí. Como impacte contra nosotros, la isla puede sufrir serios daños. Tengo que estar pendiente y tratar de anticipar las contingencias.

Sé que mi isla no se puede partir. Es un espacio indestructible. Mi palacio mental, ya hora que se mueve no tengo tan claro que al final impacte.

Estoy en el mismo punto en el que Jacobo me tumbó. En medio del hielo. Sigo desnudo pero no tengo frío. La niebla a ascendido y se ha convertido en una capa de nubes. Llueve. La lluvia me trae calma. A lo lejos algo se mueve. No es Alma. Alma ha aparecido aquí a mi lado. Lmaiendo mi mano. He visto a este animal otras veces aunque nunca en mi Isla.

La vida es un sin sentido y la isla se escapa a toda ley de la física.

Jacobo vuelve a abrazarme. Me asfixia. A punto de perder la conciencia escucho unas palabras en mi cabeza. Demos un pequeño viaje. Vuelvo a perder la conciencia. Esta vez alma tb ha quedado protejids por sus alas. Menudos compañeros de viajes. Una galga que odia el frío, un cuervo imposible y yo, desnudo.

Pierdo la conciencia. Parece que últimamente es costumbre.

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Sobre la Desnudez del viaje

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Por in momento me he desorientado en el hielo. Una densa niebla ha ocupado todo. Sigo preguntandome dónde sale el oxigeno que respiro. Cierro los ojos para tratar de orientarme. Busco los versos que lancé al aire y cual instrucciones de Rosales, buscan el camino de vuelta a mi faro. Niebla, nubes bajas.

En todo el trayecto no he mirado hacia mí. Una duda da vueltas en mi cabeza. ¿Desde qué momento estoy desnudo? El frío me sorprende de pronto. Jacobo, el pajaro cuyo-nombre es humano se descubre entre la niebla. Hoy parece más grande que de costumbre. Me abraza con sus alas como la hiedra la corteza del árbol. Me falta el aire. Trato de soltarme de su asfixiante abrazo. Caigo al suelo. Pierdo el sentido.

Sobre la teoría de placas te tectónicas

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Suena musica francesa en el ambiente. ¿De dónde procederán las ondas? Es una cuestión curiosa pues el francés no es un idioma que me guste realmente.

Un alboroto me ha despertado de mi descanso necesario. Parecía un murmullo de alas, sin embargo, al salir no he podido vislumbrar nada fuera de lo últimamente rutinario. Hielo blanco que se pierde en el skyline de mi Isla – si suena francés de fondo, me permitiré utilizar palabras anglosajonas en mis memorias-.

He agudizado mi vista y aún así, nada fuera de la más anodina normalidad. – que curioso es el lenguaje y sus licencias-.

Me he permitido incluso escalar fuera del cráter que rodea mi faro. Detrás, Monte Margarita, antigua Luna, ahora conpañera de viaje. Al subirme a la placa de hielo una sensación de desorientación me ha arrastrado casi al suelo. En condiciones normales diría que una sensación de vértigo se ha apoderado de mí, pero no esto no son circunstancias normales. Ya sabía que las placas de hielo se movían, pero acabo de notarlo in situ. Tengo que pararme a recordar la teoría de las placas-tectónicas. Si el hielo se mueve implica que existen corrientes en el mar de las inuits, aunque eso implica que el corazón de Isla Polar es caliente, que más entrañas del iceberg-que-fue ya no es agua congelada. Curiosa reflexión. Mis isla se mueve producto de los impacto de los fragmentos del choque entre luna Ulysses y luna Cassini, incluso rota ya en el mismo sentido cada día, y el centro de la misma debe estar fundido y girando en el mismo sentido.

La tierra siempre será blanca, pero Isla Polar comienza a pintarse de otros colores. Alma acaba de lamer mi mano.

Sobre la Nube de Oort.

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Un laberinto de asteroides. Aún queda camino hacia la Nube de Oort, emplazamiento de Sedna, la gran diosa marina que de mueve a 4,6 segundos de arco en 3,1 horas con respecto a las estrellas y que traza una orbita de 11.600 años alrededor del Sol…. El planeta que también contiene hielo en su superficie. Tengo que resolver este laberinto para continuar mi camino.

Alma me acompaña en este viaje. Ya no me encuentro solo. Necesito seguir mi camino hacia los restos de mi faro.

Sobre ladridos

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Las alas de Jacobo ya no me cobijan. Al despertar he subido a lo más alto del Luna margarita. Apenas contiene una ligera capa de hielo. Desde aquí puedo observar con mayor claridad el cinturón de asteroides: voy a intentar ubicarme. Me encuentro en mi isla en una órbita inmersa dentro del cinturón de asteroides, eso quiere decir que me estoy entre las órbitas de Marte y júpiter. A mí derecha – ¿o será a mi izquierda? Aún no tengo claro cuál es el norte y cuál es el sur en Isla Polar – encuentro un pequeño planeta, sí mi memoria no me falla debe de ser Ceres. Muy próximo a él se encuentra el objeto luminoso – cada vez más cercano por lo que tendré que seguir vigilándolo.-

Tras la ansiedad ha llegado la tristeza. Todo es blanco y yermo, pero desde la altura he podido vislumbrar los dos cráteres originados. En uno veo el mar. En el otro vestigios de mi faro.

Al fondo ladridos. En mi isla de Hielo. Apenas recuerdo sus ladridos y la pena me atrapa.

Sigue ladrando. A lo lejos. Cada vez más cerca. Debe ser el efecto-del sonido . Yo no me muevo por lo que solo queda un posibilidad. El perro-imposible se acerca. 176 años de teoría física de un hombres-de-bata-blanca-conocido-como-Christian-Doppler me lo confirma. Como habrá podido sobrevivir ella?. Viene de la mano de Apo. El dios de la montaña.

Alma es parta de Jacobo. Un trozito de él se guardo en los ladrillos que ya apenas recuerdo. Me acabo de dar cuenta que tengo frío. Quizás el horno de piedra aún funcione. Un camino de seis huellas trazan un rumbo hacia el faro. Dejó atrás la tristeza. Espero que tarde en encontrarme. La rotación de Isla Polar ha generado vientos. Mañana explicaré el proceso.

Vestigios en la memoria de las huellas.

El cuervo se ha vuelto a esconder en la oscuridad del camino.

Quizás desde allí me vigile.

Sobre directoras de orquestas

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La tierra es blanca. El hielo la cubre. El cielo es azul. La rotación y el hielo suspendido retracta la luz y la matiza. Aún no hay humedad suficientes. Yo, hoy, me acuesto a los pies de Luna Margarita; dejaré por un rato que la ansiedad gane. Después, volveré a desprenderme de lo aprendido, en ese mundo interno que domino. Hoy acentuaré cada palabra como es correcto para con ello, no perder el ritmo. Hoy, dejaré de respirar un rato. Dejaré que la ansiedad me venza. Después, volveré a marcar las pausas. Desaprender el camino sin olvidar el motivo. Jugar con las palabras. Respiro hondo. Aquí encuentro mi faro. Hoy, Jacobo, como buen cuervo, me rodea con sus alas. Si lo miro se desvanece. Hoy la ansiedad dirige, como una directora de orquesta. La dualidad del cuervo. Cuántica, para ser exacto. Si lo miro, se desvanece. Solo me rodea. Detengo mi respiración. La dualidad de la existencia. Nada que perder. Todo perdido. Así es mi Isla. Jacobo me aprieta.

Sobre el hallazgo de Luna Margarita

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Hoy he encontrado accidentalmente a Luna Margarita. Iba paseando buscando al cuervo que se esconde entre los huecos d e los asteroides y aproximandome a uno de los crateres originados por uno de los asteroides que colisionaron y sin querer me he topado con un gran montículo sobre el denso hielo.

Hacía tiempo que andaba buscando a mi Luna. LA ISLA Polar dejo de girar y con ello perdió la atracción que ejercía sobre Luna Margarita y, aunque físicamente tendría que haber salido despedida hacia el cinturón de asteroides cayó, supongo que lentamente, sobre la superficie de la isla. No me extraña nada puesto que siempre ocurre-lo-físicamente-improbable.

¿Cómo no me he dado cuenta antes? quizás al confundirse mi mirada sobre el horizonte blanco no fui consciente de este monte nuevo que había surgido sobre la isla y que yo había imaginado fruto del desplazamiento de las placas de hielo al chocar entre ellas.

Hecho de menos el reflejo de luna. Lo más parecido que hay ahora mismo es una luz que se aproxima, como ya dije de forma peligrosa y que debo tener en cuenta. ¿Qué más habré olvidado por el camino.?

Por otra parte, parece que el eje de rotacion se ha estabilizado. Hace un par de días que el movimiento de rotación de la isla está más o menos estables y hoy por fin he visto salir el sol por el lado contrario al que se puso.

No es que me importe que el sol se ponga por el mismo sitio por el que sale, simplemente me produce una sensación de desorientación incluso en mi propia isla. Entonces invade la nostalgia y el desarraigo. Necesito encontrar el movimiento, necesito que Isla Polar y Luna Margarita, ahora que bailan juntas, continúen su andadura y me lleven cerca de Sedna.

Sigo buscando ese cuervo que se esconde de mi.

Sobre polizones de asteroides

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Casi todo es blanco, y apenas existe. Solo existe para mí, pues soy su único observador. Es una verdad cuántica. Las palabras se deslizan sobre el hielo de mi Isla y se pierden por el horizonte, como estas líneas.

Apenas recuerdo cómo y cuando la Isla Polar se desprendió de los mares del Norte, buscó el horizonte y resbaló del planeta-llamado-Tierra. ¿Dónde estara el Oso Polar?

La Isla ha empezado a moverse, ya lo he mencionado antes, en un movimiento raro para mi. Voy chocando contra asteroides en mi camino y modifican continuamente la rotación de mi Isla. Donde ayer se ponía el sol, ahora sale. Como un manuscrito curvo que se pliega sobre si mismo y vuelve al origen.

Ya soy capaz de escribir nuevamente poesía, pero no encuentro el motivo adecuado. Mi guía es un cuervo negro en la inmensidad del universo.

Uno de los asteroides que se ha sumado a la isla, – si, si, chocan y se quedan como polizones–traía nuevos vecinos que vivían en él: tardigrados.

Seres microscópicos que vienen cargados de mil y una historias. Son mis nuevos inquilinos.

La Isla Nómada, desorientada, desarraigada. Soy incapaz de orientarme en lo extraño. Sedna sigue en su sitio. Sé que hay vida debajo del hielo, en el océano de las inuits. Las náyades. Aunque aún tengo que esperar a que el vuelo desaparezca para buscar los restos de mi faro.

Por otro lado, una luz muy luminosa se acerca a la Isla Polar de forma peligrosa. Tendré que tenerlo en cuenta.

Mañana os hablaré sobre Luna Margarita. Por fin la he encontrado. Sólo he tenido que mirar desde otra perspectiva.

Sobre demasiados quizás

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Tras la colisión de los meteoritos dos fragmentos de ellos han colisionado con la capa de hielo de mi Isla. La densa niebla que levantaron, poco a poco se ha ido posando sobre el blanco hielo que rodea ambos cráteres. Uno ha abierto un orificio sobre el mar de las inuits. Sigue existiendo vida en lo profundo del océano.

Las ballenas surcan el agua como los versos un poema. Son como un haiku en medio de una novela negra.

Haikus. Versos, poemas. Jacobo regresa cada noche a la orilla del mar congelado de Sedna.

Mi Isla empieza a desplazarse, muy lentamente entre el campo de meteoritos. El movimiento de rotacion es leve pero me proporciona un amanecer hermoso. Ya no existe la puesta eterna. El viento me golpea el rostro. Quizás el incipiente caminar de la Isla Polar provoque cambios en la el aire frío, descienda la temperatura desde las capas más altas de la atmósfera y con ello busque la superficie hasta provocar el choque contra mi cuerpo expectante.

Quizás el viento traiga mariposas y abejas. Y hadas. Quizás el movimiento oriente mi viaje. Quizás la capa de hielo físicamente-improbable ascienda, forme nubes y precipite en forma de lluvia.

Quizás la lluvia arrastre con ella al arco iris.

Quizás mi Isla tenga alguna oportunidad presente. Quizás mi viaje a Sedna aún sea posible. Quizás.

#historiasdejacobo