Sobre resolución de laberintos…

Arte contemporáneo, Fotografia, Photography

No existe problema más sencillo de resolver que un simple laberinto. Todos es cuestión de tiempo y método. Los ratones lo saben desde el momento en que nacen y por más que esos seres llamados “investigadores” (a mi particularmente me gustaba más el término “científico“) traten de averiguarla sometiendo a estos pobres roedores, (sin duda alguna especie más evolucionado que estos humanos-científicos-investigadores) a pruebas “controladas” no consiguen resolverla. Pobres seres porque a veces incluso le merman sus capacidades intelectuales para intentar que se pierdan en estos laberintos. ¡Qué absurdos estos señores que necesitan vestir de blanco y llevar bolígrafos en el bolsillo para aparentar superioridad! ¿Acaso no han aprendido que resolver un laberinto es una tarea sencilla?

A mí me lo contó un ratón. Desde luego que no me contó la forma de resolver el problema de encontrar la salida, porque como ya he dicho eso es una tarea sencilla, sino la testarudez de estos humanos que se empeñan en no observar: es tan fácil como decidir entre derecha o izquierda, pero ¿qué esperamos de unos seres que incluso llegan a confundir entre ambas direcciones? Y no me refiero solo al camino, sino que también le atribuyen cuestiones que nombran como “política” (se es de derecha o de izquierda) aunque eso es un tema que ya trataré bajo el cobijo de alguna casa abandonada en mi peregrinaje particular. ¡Ojalá hubiese iniciado un laberinto pues ya lo habría resuelto!

Un humano en un laberinto se empeña en andar… Se obceca en buscar referencias visuales para orientarse en lo extraño. ¿Acaso no han leído a Paul, Felipe, Tomás o incluso al señor Albarrán? ¡Qué sencillo trámite es un simple laberinto sí decides creer en tus decisiones, cerrar los ojos y colocar una de tus manos en la pared y decidir andar sin separarla de ella ni abrir sus ojos bajo ningún concepto a riesgo de que al hacerlo te sientas confundido y perdido y taches la decisión como errónea!

Cualquier roedor lo resolvería con el simple uso de ese apéndice que los humanos-científicos-investigadores-seres-superiores-con-bata-que casi-no-lavan llaman cola. Si ellos no la hubiesen tachado de apéndice inútil y continuasen usándola podría tener las manos libres. ¿Seres-evolucionamos por haber perdido la cola?

Volviendo al tema que me trae esta media mañana en mi descanso en el viaje, si no incumples estas tres reglas saldrás del laberinto en el que te encuentres:

– tomar una decisión simple
– las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella.
– no confundir derecha con izquierda.

Sin duda alguna esto lo escribo tal y como mi amigo el señor Ratón me dictó a conciencia (no porque yo lo necesitase) para que de una vez los dejen tranquilos. Y las coloco según su grado de dificultad para los Humanos-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata tras algún tiempo observándolos.

Claro esta que no se puedes esperar mucho de estos señores que pierden la perspectiva con tu testarudez. Es más fácil resolver el laberinto desde las alturas, desde esos cielos azules que tanto me gustan y que es reino de aves y viento. Los hombres han tenido que inventar seres imitando a pájaros para poder hacerlo.

En fin. Sólo espero que no suene a reproche de cualquier roedor-intelectual aburrido de repetir tantas veces estas cosas y que ningún ser-superior-de-bata le haga caso.

Toma una decisión y cree en ella. Saldrás de cualquier laberinto tarde o temprano. Yo, reemprendo mi búsqueda de Jacobo.

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Sobre el Arte Contemporáneo Callejero…

Arte contemporáneo, Fotografia, Photography, Streetphoto

Resulta curioso dónde me llevó ayer el viento. Cajas apiladas en medio de la plaza de una ciudad donde la gente se paraba a observar como otros pintaban sobre éstas. ¡Qué curioso es que el día ocioso la gente se entretenga viendo como otros trabajan!

Encuentro de Arte Contemporáneo en la calle o algo similar recuerdo haber leído. Me vuelve a resultar realmente curioso (permítanme la licencia de redundar) cómo el hombre intenta congelar la vida en representaciones artificiales. ¡Pájaros que vuelan pero no se mueven! Y lo mejor es que no caen al suelo.

Me paré a escuchar a los asombrados peatones (bueno, atendiendo a su actividad es ese momento en el que permanecían quietos mirando cómo otros decoraban de un modo tan peculiar aquellas cajas me atrevería a llamarlos “quietones” pero no pretendo que alguien más cualificado que yo trate de buscar su significado en lo que algunos nombran como “Diccionario“, aunque sinceramente este hecho queda descartado pues es más probable que lo “googleen” en la “Wikipedia” ).

Volviendo al tema. Aquel “Arte Contemporáneo callejero” asombraba a todo aquel que se paraba (¿quietones?). Lo que realmente me asombraba a mi era el material sobre el que trabajaban. Decenas de cajas apiladas cuyo destino está determinado en su definición: contener objetos. ¡Qué loca está la especie humana! La lluvia, el sol, el viento, el tiempo derrota al cemento y hormigón y ellos ¿pretenden que estas obras de artes duren el tiempo suficiente como para poder disfrutar de ellas?

En esta pregunta encontré la respuesta a otra pregunta aquí no presentada aún. Estos artistas se entretenían creando su obra mientras el resto de los mortales exclamaban sorprendidos. No todos los días se puede crear mientras uno es elogiado.

¡Qué extraño es el hombre que necesita de continuas lisonjas para sentirse realizado!

Yo me sorprendo triste al pensar que todas estas cajas acabarán como acaban todas las casas y edificios donde me paro. Condenadas a ser, tarde o temprano des-apiladas.

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