Sobre hornos de piedra 

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Cavar un hoyo en el suelo, lo suficientemente hondo para alojar en el una hoguera, ovalado a poder ser dejando un lado en forma de rampa. 
Fabricar con arcilla una especie de rueda plana y hacerle muchos agujeros con nuestros dedos, lo suficientemente grandes para que pasen a su través las llamas. 
Colocarlo encima de unos de los lados del hoyo y sellarlo con la arcilla de la orilla del río que baja desde el monte de la isla Polar. 
Dejar una entrada para la leña a ras de suelo y apiñar en forma de columna o cilindro alrededor de el una especies de horno. Si es posible orientar la entrada de leña donde sóple ligeramente el viento. 
Usar las piedras recogidas del cinturón de asteroides. Ya tenemos nuestro horno para cocer ladrillos y poder empezar a construir nuestro hogar alrededor del limonero. Será un reto largo y no libre de obstáculos, pero al final podremos descansar frente a nuestra chimenea, cerca del limonero, a la falda del monte de la isla polar, muy cerca del océano de las inuits. 
#historias de Jacobo 

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Sobre accidentes, choques accidentales y hurto de tecnología 

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Nuestro regreso a la tierra va a ser complicado, estamos en busca y captura pues la Isla Polar en su camino de salida de la órbita terrestre chocó con un pequeño satélite que pertenecía a uno de esos países que se empeñan en controlar toda la política del planeta. 
Hoy hemos encontrado sus restos escondidos en la cara sur (ya se me ha pegado la costumbre insana de nominar todo aquello que nos rodea como hacen los seres-racionales-con-bata.
Al principio nadie le dio importancia pero según me ha contado algunas abejas recién llegadas arrastradas por el viento espacial los móviles han empezado a fallar en algunos sitios donde este pequeño satélite daba cobertura y al gente se puso a hablar en persona y eso es algo que ya no es costumbre en el mundo del que nos escapamos. Nuestra isla sólo tiene un satélite y se llama Luna Margarita. 
Sin embargo el satélite que arrastramos en nuestro camino sólo se ha enterrado en una capa de nieve y aún funciona. Sólo es cuestión de te programar su órbita y encontrarle una utilidad. Las mariposas que vuelan alrededor de los campos arados de isla polar nos han prestado sus antiguos capullos llenos de hilos muy resistentes y las hadas nos están ayudando a trenzare una cuerda súper rígida para poder amarrar el satélite al suelo y desplegarlo hacia el cielo como sí fuese una cometa al aire. La tendencia del satélite artificial es volver a su órbita geostacionaria terrestre pero con nuestra cuerda evitaremos que eso ocurra. Y es que en nuestro viaje hacia Sedna, pasando por Saturno para contemplar los anillos helados y por el cinturón de asteroides donde hemos recogido suficientes rocas para construir nuestro horno, no podemos olvidar que existe todo un mundo detrás de nosotros que a pesar de los seres-racionales con tendencia egocéntrica es muy bonito y que jamás debemos olvidar, pues en definitiva, una vez salimos de él y no debemos alejarnos tanto y olvidar que a veces necesitamos estar rodeados de una sociedad que nos aporta cosas buenas. 
Van a buscarnos por mucho tiempo pues este pequeño hurto accidental de tecnología va para largo…
#historiasdejacobo

Sobre caerse y levantarse 

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No importa como caigas, lo que importa es como te levantes. 
La isla Polar continúa su viaje. Jacobo y Campanita han estado remando hacia delante en el brazo que Campanita construyó para surcar el océano de las inuits. Se acerca el otoño y las clases de agricultura continúan. A veces parece que no avanzarán en su viaje.  Pero han estado remando en el océano acompañado de las sílfides, de las ballenas, de las abejas, de las aves. El viaje continúa y siguen siendo los mismos, nada ha cambiado. Campanita sigue brillando y Jacobo sigue notando el aire en su cara. La luz del sol es cálida y plácida, el frescor del agua salpica nuestras caras. Sí elevas la mirada hacia el cielo de noche verás las innumerables estrellas que salpican el cielo de septiembre. Sí elevas la mirada de día, esas estrellas parecen ocultas de nuestros ojos, pero siguen ahí, esperándonos, igual que p90733, igual que ocurre cuando las nubes de otoño cubran la noche y no veamos las estrellas. Seguirán estando para nosotros. Quizás trate de elevarme para alcanzarlas y quizás, al intentarlo, caiga, pero lo que importa no es como caiga, sino cómo me ponga de pie. Seguimos siendo los mismo es nuestro viaje y aunque no lo veas, sigues brillando.