Sobre Reparator

Fotografia, Jacobo, Literatura, Photography, Reflexiones, Relatos

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Reparator ha estado todo el tiempo observando el discurso de Vervactor con cierto reparo. Este otro dios-menor-según-los-seres-estudiosos está contento con nosotros pues ha estado observandonos desde que la isla polar inició su viaje hacia P90377 hace ya casi cuatro meses. Ha visto como hemos ido trasformando la superficie de hielo en tierra fértil poco a poco y con la ayuda de las primeras plantas furtivas, las mariposas, las abejas y las hadas. Él es el encargado por Ceres para preparar las tierras y fue él mismo quien guió el viento para traer las primeras semillas, quien susurró a las abejas para que nos acompañaran en nuestro viajes y nos ayudarán a polinizar los cultivos y con sus restos fertilizar aún más las tierras. Lleva con nosotros desde el inicio ayudado por las hadas a permanecer oculto. Reparator bailaba con las hadas y su baile nos inspiraba.

Mientras en la Tierra algunos seres-racionales-próximos-a-nosotros se han ido dando cuenta de nuestro viaje y lo observan con curiosidad. Nuestro mundo, el de Jacobo y Campanita vibra al ritmo de laas batidas de alas de los seres que lo habitamos.

#historiasdeJacobo

“En una casa de cristal, me siento y tiro piedras”

Fotografia, Laberintos, Literatura, Photography, Relatos, Streetphoto

Dos días lleva rondando por mi cabeza una cuestión algo más complicada que la simple resolución de laberintos sencillos: la resolución de laberintos fabricados con cristal.

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Existen seres-intelectuales realmente curiosos y algunos de ellos realmente peculiares. Son los seres-intelectuales-peculiares. Jacobo conoció a alguno de los que yo solo puedo conformarme con leer.

Uno de ellos fue un tal Giacometti. Este ser-intelectual-raro en un momento de frustración ante la incapacidad de dibujar la nariz de un ser-intelectual-profesor-de-filosofía-japonés llamado Yanaihara, se sentó, bloqueó su mirada hacia el frente -una pared- y permaneció inmóvil durante cierto tiempo. ¿A qué ser-racional se le ocurriría plasmar en un lienzo o una escultura la nariz de un japonés?. Cada vez que pienso en estos seres que creen haber heredado la tierra por su capacidad racional…

Volviendo al tema que me trae, Giacometti alzó la vista y exclamó: ¡Trabajo cómo una mosca! Posiblemente esté ser-raro-intelectual fue igual de bueno en la “filosofía” como en sus creaciones artísticas. ¿Ya comenté que tras observar sus esculturas creo que tuvo algún problema en su visión?

Sin duda alguna había construido su propio laberinto de cristal.

Un laberinto de cristal a priori es muy fácil de resolver cumpliendo las reglas básicas de la resolución de laberintos simples:

“(…)Volviendo al tema que me trae esta media mañana en mi descanso en el viaje, si no incumples estas tres reglas saldrás del laberinto en el que te encuentres:

– tomar una decisión simple
– las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella.
– no confundir derecha con izquierda.

(…) las coloco según su grado de dificultad para los Humanos-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata tras algún tiempo observándolos.”

Este laberinto está construido con muros de cristal tan limpios que apenas son perceptibles si no miras de forma detenida.

Sin duda alguna, los hombres, seres-intelectuales por naturaleza, andarán hacia delante y chocarán una y otra vez contra los cristales, como una mosca ( ser-inferior) golpea la ventana tratando de escapar hacia el otro lado una y otra vez. Si aplicamos las normas de comportamiento y las deducciones de los Seres-racionales-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata-y-bolis-en-los-bolsillos, un hombre tienen la misma capacidad para resolver estos laberintos que una mosca. Capacidad de resolver problemas sencillos de los seres-intelectuales es el mismo que el de nuestra amiga (ser-inferior) la mosca. Ven al otro lado la resolución al conflicto -huida- y su única manera de enfrentarse a ella es golpearse continuamente contra el cristal -creen que al ser trasparentes son frágiles y pueden romperlos fácilmente- y desconocen que no hay material más duro que la testarudez de un necio.

Con lo fácil que es:

– tomar una decisión simple
las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella. Con los ojos cerrados todos los laberintos están construidos con el mismo material.
– no separar la mano de la pared.
– no confundir derecha con izquierda.

El laberinto sigue siendo igual de simple si confías en las decisiones.

Aunque siempre queda otra posible alternativa: ”

En una casa de cristal, me siento y tiro piedras”.

Aún resuenan en mí los bellos versos de Kaléko, pero por mucho que esperemos, los laberintos no se resuelven solos.

Sigo buscando a Jacobo.

#historiasdeJacobo.

Sobre laberintos de cristal I

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Hoy me estaba plantando un serio dilema: la resolución de laberintos de cristales. Mi mente recurría continuamente a una expresión que leí una vez a un ser-intelectual-profesor-de-filosofía japonés: Trabajo como una mosca.

La frase ni siquiera era suya, sino de otro ser-intelectual-artista. Si sí, artista. De un tal Giacometti. Sin duda alguna este escultor tuvo que padecer algún tipo de trastorno en su visión pues casi toda sus esculturas son alargadas, alejadas de los cánones de belleza presentes en su época.

Pobre de aquel que decida construir su propio laberinto de cristales pues está condenado a trabajar como una mosca.

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En tal tesitura me encontraba cuando vi reflejado en un escaparate un destello oscuro que me atrajo de una forma ilógica. No existen destellos oscuros por lo que tuvo que ser un reflejo coincidente con aquella imagen que me atrapó irremediablemente. Me había parecido ver a Jacobo, y Jacobo nunca se deja retratar. Así qué me olvide de Yanahiara (ser-intelectual-profesor-de-filosofía-oriental), de Giacometti (ser-intelectual-raro) y de los laberintos de cristales y me centré en averiguar qué ocurría detrás de los cristales de ese escaparate.

Me acerqué lo suficiente al cristal tan limpio que choqué irremediablemente contra él y sonreí al recordar cómo las moscas chocan contra los cristales en sus propios laberintos. Asegurándome que nadie me había visto, entré en el local y pude observar más detenidamente el retrato de Jacobo. Sin duda alguna no se trataba de él si bien era extremadamente parecido. Parecía que Jacobo se esfumaba tan rápido como había llegado a mi mente.

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No obstante, Jacobo había estado observando a Jenaro Talens y García-Alix y éstos, sin darse cuenta le habían dedicado un poema, una foto -intento- y hasta un libro: Lo que los ojos tienen que decir.

Un día, Jenaro vio a Jacobo observándole desde el tejado: pájaro o encrucijada. Es la primera pista seria del paradero de Jacobo en mucho tiempo.

#historiasdeJacobo