Sobre Reparator

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Reparator ha estado todo el tiempo observando el discurso de Vervactor con cierto reparo. Este otro dios-menor-según-los-seres-estudiosos está contento con nosotros pues ha estado observandonos desde que la isla polar inició su viaje hacia P90377 hace ya casi cuatro meses. Ha visto como hemos ido trasformando la superficie de hielo en tierra fértil poco a poco y con la ayuda de las primeras plantas furtivas, las mariposas, las abejas y las hadas. Él es el encargado por Ceres para preparar las tierras y fue él mismo quien guió el viento para traer las primeras semillas, quien susurró a las abejas para que nos acompañaran en nuestro viajes y nos ayudarán a polinizar los cultivos y con sus restos fertilizar aún más las tierras. Lleva con nosotros desde el inicio ayudado por las hadas a permanecer oculto. Reparator bailaba con las hadas y su baile nos inspiraba.

Mientras en la Tierra algunos seres-racionales-próximos-a-nosotros se han ido dando cuenta de nuestro viaje y lo observan con curiosidad. Nuestro mundo, el de Jacobo y Campanita vibra al ritmo de laas batidas de alas de los seres que lo habitamos.

#historiasdeJacobo

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Sobre poetas, reflexiones y miedos

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En este mundo existen muchos seres-interesantes. Alguno de ellos se dedican a escribir libros. Si, si, libros.

En estas cosas-llamadas-libros suelen tener varias utilidades. Hay algunos seres-de-aspecto-intelectual que los usan como medio de adornos. Lo reconozco, como elemento paisajistico no me resultan llamativos, pero bien colocados en el interior de los que ellos llaman casa-hogar pueden resultar llamativos. Otros, los seres-escritores los usan para plasmar “su pensamiento”, y los demás seres son conocidos como seres-lectores.

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Existen muchos tipos de seres-escritores pero hay una clase de ellos (no es necesario recordar que estos seres-superiores-con-bata tienden a nominar las distintas clase de todo-lo-que-sea para poder clasificarlo) que se llaman POETAS.

Me gustan los poetas porque para ella no hay reglas. Pueden tomarse la licencia de subordinar la forma-gramatical como se les antoje. Hacen del mundo un mundo distinto.

Pues en mi viaje me crucé con las reflexiones de uno de ellos: un tal Jose Carlos Rosales. Un ser-interesante aunque no llega al nivel de ser-intelectual-peculiar.

José Carlos tiene un libro de reflexiones que el llama: El desierto, la arena. (Extraño nombre para un libro de reflexiones…) y en él nos habla del miedo y la duda: La duda es la guarida del miedo. Cuando aparece la duda, el miedo empieza a ser rentable.

Querido Jacobo: gracias a ese poema aprendí a desechar de mi vida el miedo rentable.

Hay dos formas de brillar: ser la llama que brilla, o el espejo que la refleja. Ser llama, es difícil porque hay que cuidar ese brillo. Ser espejo es más cómodo, pero es justo aquí donde surge la diferencia entre ser valiente o acomodarse a las circunstancias que te rodean.

Yo he desterrado al miedo rentable.

#historiasdeJacobo

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Sobre hilos.

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Querido Jacobo:

Qué curiosos son estos seres-racionales-creadores. Piensan que sólo ellos tienen la capacidad de crear las cosas.

Ellos mantienen que son los inventores de los hilos: con ellos fabrican sus ropas. Es normal porque a diferencia de los seres-inferiores (según la errónea terminología evolucionista darwiniana) que poseen sus pieles y sus plumas, ellos de han acabado desadaptando a la naturaleza (madre-de-todos) y necesitando de sus raros ropajes para sobrevivir (incluso entre ellos, en sus reuniones, pues no conciben una vida sin ropa).

En fin, fue la naturaleza la inventora de esos hilos que ellos se atribuyen como propios…aquí te dejo, querido Jacobo, unos cuantos argumentos que me guardaré para discutirlos contigo.

La electricidad fluye a través de hilos de cobre. La araña teje sus telas con hilos, el gusano se encierra entre ellos y las hormigas viajan formando una hilera. Hilos.

Las letras forman palabras que al ir en frases agrupadas en párrafos, imitan las hileras de ladrillos de los muros. El agua cae del techo formando un hilo- o era en forma de goteo continuo?-. La sangre fluye por las arterias en forma continúa (de hilo), aunque con cierto ritmo. Al hilo del argumento. Al hilo de la película. A hilo de la conversación…

Estos seres-racionales se empeñan en hilarlo todo y se olvidan de lo más importante: seguir el trayecto de estos hilos para ver donde te llevan.

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Querida Calapa

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Hoy quiero plantear una pregunta a los seres-con-bata: ¿Se puede ser feliz en el momento presente? ¿O por el contrario la felicidad es un estado de ánimo que adoptamos cuando recordamos el pasado y lo felices que fuimos ?

En el viaje por mi laberinto de cristal (si, de cristal) sólo imagino que la felicidad es algo que se fue o que aún no ha llegado. ¿La felicidad es atemporal? Quizá cuando encuentre a Jacobo sepa responderme. Mientras, Calapa probablemente encuentre una respuesta a mi pregunta.

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Sobre Nostalgia y Melancolía

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Este otoño me parece raro: creo confundirlo con el verano que aún no se ha marchado. La lluvia ha escaseado estos meses. Pensar que ambas estaciones son una misma es como creer que la nostalgia y la melancolía se refieren a la misma sensación. Los seres-racionales tienden a confundirlas, pero, ¿qué esperar de quienes no comprenden de la necesidad de estaciones y celebran la buena temperatura y benevolencia del tiempo?.

La nostalgia y la melancolía están separadas por un cristal. Un cristal muy limpio que a veces hace confundirnos. Nostalgia por atravesarlo y tocar lo que queda al otro lado y melancolía por volver a donde quizás no debimos salir. Es otra forma de laberinto construido con cristales.

Y mientras tanto, el ángel “segoviano” me mantiene sosteniendo ese cristal que ni es mío, ni es de nadie. Solo sostengo su peso y me hace confundir las dos caras de un cristal forjados con miedos.

Hoy la noche me ha pillado desprevenido.

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Sobre tiovivos.

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Hoy he escuchado una expresión un tanto curiosa: no dejo de darle vueltas al asunto. Estos seres-racionales tienen una manera un tanto obsesiva de volver a las formas redondas una y otra vez. ¡No son capaces de seguir una línea recta sin curvarla!

El camino más recto entre dos puntos es una línea recta. Para estos seres-intelectuales sin embargo, el trayecto más corto es sin duda, aquel que contiene curvas, es, otra clase de laberintos.

¿Os imagináis a un pájaro desplazarse haciendo círculos? ¿O un ratón dando vueltas para llegar a su madriguera?

O me ha venido esta reflexión a la cabeza después de haber sido testigo de como entrenan a sus hijos desde pequeños construyendo juegos cuya máxima distracción es dar vueltas al rededor de un eje: los llaman tiovivos.

No me extraña que no dejen nunca de darles vueltas al asunto.

Es otra forma de complicar la construcción de laberintos. Sigo en mi viaje.

#historiasdeJacobo

Sobre parkings, la Luna y mi laberinto personal.

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A veces, en mi viaje, la noche me coge fuera de mi laberinto. Afortunadamente mi sentido de la orientación es muy agudo en los espacios abiertos (cuando estoy debajo de un cielo de luces artificiales que los seres-intelectuales llaman parking, suelo perderme pues están hechos para eso, para perderse en ellos, de ahí la imperiosa necesidad de pintar números en el suelo y los pilares).

Cuando miró hacia las estrellas o la Luna la nostalgia me invade, y si hay algo que no soporte es esa sensación de sentir nostalgia hacia no se qué.

Entonces me imagino a esos seres-astrónomos que no contentos con querer estudiar el cielo, tiende a poner nombre a las estrellas del mismo modo que pintan los números en sus parkings. Y esos nombres suelen ser números.

Es la necedad del ser humano que tiende a clasificar y enumerar todo aquello que no puede controlar.

A eso le llaman orden.

Hoy ha sido un día muy malo en mi búsqueda de Jacobo, hoy es uno de esos días en los que no quiero seguir buscando. Pero como todo tiene un orden natural, ¿quién soy yo para finalizar mi búsqueda con todo lo que por imitación debo ordenar y clasificar a medida que avanza la construcción del laberinto que me llevará a Jacobo?.

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Como decía Pizarnick, desde el fondo de una alcantarilla también puede verse la Luna.

“En una casa de cristal, me siento y tiro piedras”

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Dos días lleva rondando por mi cabeza una cuestión algo más complicada que la simple resolución de laberintos sencillos: la resolución de laberintos fabricados con cristal.

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Existen seres-intelectuales realmente curiosos y algunos de ellos realmente peculiares. Son los seres-intelectuales-peculiares. Jacobo conoció a alguno de los que yo solo puedo conformarme con leer.

Uno de ellos fue un tal Giacometti. Este ser-intelectual-raro en un momento de frustración ante la incapacidad de dibujar la nariz de un ser-intelectual-profesor-de-filosofía-japonés llamado Yanaihara, se sentó, bloqueó su mirada hacia el frente -una pared- y permaneció inmóvil durante cierto tiempo. ¿A qué ser-racional se le ocurriría plasmar en un lienzo o una escultura la nariz de un japonés?. Cada vez que pienso en estos seres que creen haber heredado la tierra por su capacidad racional…

Volviendo al tema que me trae, Giacometti alzó la vista y exclamó: ¡Trabajo cómo una mosca! Posiblemente esté ser-raro-intelectual fue igual de bueno en la “filosofía” como en sus creaciones artísticas. ¿Ya comenté que tras observar sus esculturas creo que tuvo algún problema en su visión?

Sin duda alguna había construido su propio laberinto de cristal.

Un laberinto de cristal a priori es muy fácil de resolver cumpliendo las reglas básicas de la resolución de laberintos simples:

“(…)Volviendo al tema que me trae esta media mañana en mi descanso en el viaje, si no incumples estas tres reglas saldrás del laberinto en el que te encuentres:

– tomar una decisión simple
– las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella.
– no confundir derecha con izquierda.

(…) las coloco según su grado de dificultad para los Humanos-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata tras algún tiempo observándolos.”

Este laberinto está construido con muros de cristal tan limpios que apenas son perceptibles si no miras de forma detenida.

Sin duda alguna, los hombres, seres-intelectuales por naturaleza, andarán hacia delante y chocarán una y otra vez contra los cristales, como una mosca ( ser-inferior) golpea la ventana tratando de escapar hacia el otro lado una y otra vez. Si aplicamos las normas de comportamiento y las deducciones de los Seres-racionales-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata-y-bolis-en-los-bolsillos, un hombre tienen la misma capacidad para resolver estos laberintos que una mosca. Capacidad de resolver problemas sencillos de los seres-intelectuales es el mismo que el de nuestra amiga (ser-inferior) la mosca. Ven al otro lado la resolución al conflicto -huida- y su única manera de enfrentarse a ella es golpearse continuamente contra el cristal -creen que al ser trasparentes son frágiles y pueden romperlos fácilmente- y desconocen que no hay material más duro que la testarudez de un necio.

Con lo fácil que es:

– tomar una decisión simple
las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella. Con los ojos cerrados todos los laberintos están construidos con el mismo material.
– no separar la mano de la pared.
– no confundir derecha con izquierda.

El laberinto sigue siendo igual de simple si confías en las decisiones.

Aunque siempre queda otra posible alternativa: ”

En una casa de cristal, me siento y tiro piedras”.

Aún resuenan en mí los bellos versos de Kaléko, pero por mucho que esperemos, los laberintos no se resuelven solos.

Sigo buscando a Jacobo.

#historiasdeJacobo.

Sobre laberintos de cristal I

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Hoy me estaba plantando un serio dilema: la resolución de laberintos de cristales. Mi mente recurría continuamente a una expresión que leí una vez a un ser-intelectual-profesor-de-filosofía japonés: Trabajo como una mosca.

La frase ni siquiera era suya, sino de otro ser-intelectual-artista. Si sí, artista. De un tal Giacometti. Sin duda alguna este escultor tuvo que padecer algún tipo de trastorno en su visión pues casi toda sus esculturas son alargadas, alejadas de los cánones de belleza presentes en su época.

Pobre de aquel que decida construir su propio laberinto de cristales pues está condenado a trabajar como una mosca.

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En tal tesitura me encontraba cuando vi reflejado en un escaparate un destello oscuro que me atrajo de una forma ilógica. No existen destellos oscuros por lo que tuvo que ser un reflejo coincidente con aquella imagen que me atrapó irremediablemente. Me había parecido ver a Jacobo, y Jacobo nunca se deja retratar. Así qué me olvide de Yanahiara (ser-intelectual-profesor-de-filosofía-oriental), de Giacometti (ser-intelectual-raro) y de los laberintos de cristales y me centré en averiguar qué ocurría detrás de los cristales de ese escaparate.

Me acerqué lo suficiente al cristal tan limpio que choqué irremediablemente contra él y sonreí al recordar cómo las moscas chocan contra los cristales en sus propios laberintos. Asegurándome que nadie me había visto, entré en el local y pude observar más detenidamente el retrato de Jacobo. Sin duda alguna no se trataba de él si bien era extremadamente parecido. Parecía que Jacobo se esfumaba tan rápido como había llegado a mi mente.

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No obstante, Jacobo había estado observando a Jenaro Talens y García-Alix y éstos, sin darse cuenta le habían dedicado un poema, una foto -intento- y hasta un libro: Lo que los ojos tienen que decir.

Un día, Jenaro vio a Jacobo observándole desde el tejado: pájaro o encrucijada. Es la primera pista seria del paradero de Jacobo en mucho tiempo.

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