Sobre la lluvia de las Perseidas 

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Atardece en nuestra isla. Luna Margarita nos observa desde su rotación polar-estacionaria. Hace poco que la lluvia de las Perseidas nos alumbró la noche. Fue fácil. Orientamos nuestras isla hacia la constelación de Perseo gracias a la ayuda de Apolo que nos ayudó a reorientar la trayectoria hacia ella. Nos desviamos un poco de nuestra búsqueda de Sedna, pero sin duda alguna mereció la pena. Quizás parezca que la isla de las inuits viaja perdida, pero a medida que viaja vamos modelando nuestra realidad. Además, quien dijo que el camino más rápido entre dos estrellas es la línea recta? 


Nuestra isla sigue viajando, y nosotros con ella; Jacobo,Campanita, las inuit, el dios oso, las hadas, las abejas y las mariposas. Todos seguido de nuestra luna-Margarita. 

😉

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Sobre el silencio 

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A veces me paro a escuchar los ruidos que borran el silencio de su esencia. 

El vuelo de una paloma, los gorgojeos de una urraca, las hojas de los árboles chocando entre sí cuando son agitadas por el viento…siempre hay ruido, sonidos, música en cualquier situación que vivamos. No sé que es el silencio, -es cierto que mis acúfenos me acompañan desde que cumplí los 20 años…pero los uno a aquel conjunto de sonidos como mi latidos que son inherentes a mi existencia.- Pero, quien quiere conocer al silencio? Será el universo insonoro? También es cierto que el aparato de audición-del ser-humano solo es capaz de codificar una frecuencia determinada de sonido por encima de los cuales -y por debajo- no somos capaces de escuchar nada. Todo es relativo. El silencio quizás también lo sea, se me ocurren maneras de definirlo pero casi todas son giros coloquiales del concepto: ausencia de sonido, pero que no los escuchen nuestros oídos-de-humanos no implica necesariamente que no existan. Por ello creo que el universo tiene sonido y el silencio sólo significa que el cielo tiene muchas formas de hablarnos  y que a veces tenemos que estar más atentos a la forma en que se dirige a nosotros. 
La isla polar continúa su viaje y su trayectoria emite sonido, un sonido que si estás atento escucharas desde cualquier parte del planeta-llamado-tierra. 
#historiasdeJacobo 


Pd. La pintura parece que es muda…pero no lo es. Ya lo explicaré en otras circunstancias…

Sobre 132 días sin noticias…

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Han transcurrido 132 días desde las últimas noticias que llegaron desde la Isla Polar. 18 semanas y 6 días. Quizás sea cierto que a Jacobo le gusta ausentase del resto del mundo. 

Todo esta lleno de vida. El mar de las inuits, las flores de las abejas y mariposas, incluso las hadas han habitado Luna Margarita. El aire que llega del espacio enfría las laderas de la montaña de hielo y la casa de piedra ya está casi construida. La chimenea, el Naranjo, el horno primitivo. Es un trabajo duro u arduo que ha mantenido atareados a Jacobo y Campanita. Mientras, la isla sigue su camino, inexorable hacia Sedna, más allá del cinturón de asteroides que tanto esta retrasando el avance, pero que a la vez sirve de materia prima para la casa. Construir, de eso se trata…de construir. 
# historiasdeJacobo 
   

 

Sobre Imporcitor

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Ya estamos entrando en la segunda mitad de enero. Aquí en la Isla Polar nos regimos por el tiempo terraneo para que las abejas descansen de trabajar. 

Ya hace casi un año que la Isla se separó de la Tierra y que Jacobo y Campanita viajan en ella junto a las hadas y los duendes. Pero hoy es un día de trabajo. Ceres ha vuelto a estar aquí acompañada de imporcitor. Nos han recordado cómo hacer los surcos para sembrar las primeras patatas de la Isla Polar que, junto al maíz teñirán  de color verde los valles de la isla. 

Poco q poco aprenderemos a cultivar nuestro huerto alrededor de la casa que estamos construyendo con el horno de piedra. 
#historiasdeJacobo

21/01 Sobre el viaje y sus motivos 

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 Todo es real, el viaje continúa ajando henos olvidado el porqué del mismo. La isla Polar ya no es un trozo de hielo que se desprendido del Artico del planeta-llamado-tierra. La isla Polar rebosa de vida. Incluso ahora que el invierno ha aparecido las hadas siguen bailando, lo dioses antiguos siguen visitándonos y las abejas exiliadas de la contaminación del planeta azul rumorean a nuestro alrededor. 

Tomó aire. Cuando salgo a volar mi lomo es plateado por el sol. Jacobo se siente Feliz. Ya no busca preguntas a las respuestas grabadas en su menoria. Ahora solo importa el ahora a bordo de la Isla Polar y acompañado d  Campanita. 

  
#historiasdeJacobo 

Felices Reyes Magos

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La isla sigue en movimiento, pero en su ir y venir no gira alrededor de nadie. Es por ello que el tiempo se mide en momentos y en esta forman de contar la vida no existen los años. Sin embargo, en este preciso instante es medianoche del 6 de enero en el-planeta-llamado-Tierra y los señores Reyes Magos han pasado por la Isla Polar y han estado descansado y charlando con las hadas y las abejas. 

Antes de marcharse me han dejado un pequeño regalo para Campanita. Me han dado una pequeña sugerencia para hacerle sonreír. Darle un beso muy dulce el 27 de enero siguiendo sus indicaciones. 

 
Página 48, línea 13, palabras 9 a la 11. 

En la Isla-Polar y luna Margarita la magia aún existe. Igual que las mariposas que aún vuelan en pleno invierno. Es un pequeño regalo de La isla a este planeta llamado tierra. 

  

Jacobo lleva mucho tiempo dándonos pistas de su paradero 

Felices Reyes Magos 

#historiasdeJacobo 

Sobre el retraso del frío 

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El invierno se retrasa en la Isla Polar y necesitamos que llegue el invierno para poder iniciar el cultivo de patatas. La vida en la Isla Polar es,simplemente, muy bello. Campanita y Jacobo bailan desde muy temprano. La noche pasada sentados alrededor del horno de piedra contaban historias de intrigas y de tramas. Las hadas son buenas narradoras. Como Campanita. Apolo-el-dios-griego-con-nombre-humano contó una historia para explicar la ausencia de frío a estas alturas del año. Por todos es bien conocido las ganas de dramatizar de los dioses visitantes venidos desde la Grecia Clásica. El invierno iba a tardar en llegar: 

Él había recibido el soplo aquella tarde soleada de Diciembre, sonaba el adagio de cuerdas de Barber en la habitación de al lado. Su fuente nunca le había fallado. El delito sería perpetrado en aquel lugar, a la hora señalada y él, podría evitarlo. Sería el héroe de la comisaría. Tenía toda la tarde por delante para prepararse ante la fatalidad inminente. Sus ojos se iban adaptando a la calle a medida que oscurecía. 
En aquel rincón apartado, alguien iba a robar el inicio del invierno aquella misma madrugada. Al fin y al cabo, aún sonaba Barber en sus oídos. 

P.D.  Los seres-racionales-de-bata-blanca o seres-superiores han acabado poniendo nombre a Isla Polar y Luna Margarita. Las llaman Ex190216 y P230115. 
#historiasdeJacobo

Un pequeño cuento…

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Historias del viejo Jacobo. 
Desde pequeño recordaba el mundo como una línea diminuta que se perdía a través de las hojas. Las notas melodiosas de las ramas rozándose entre ellas le transportaban a un mundo de magia que era real en su imaginación. 
Bajo el gran azul, – le susurraba el viento al oído- bajo el gran azul danzarás …
Jamás había podido soñar de día: la creación había robado de sus ojos los párpados y sólo podía soñar de noche, cuando aquel ser amarillo se precipitaba al final de la línea diminuta que se perdía detrás de las hojas y la noche, rellenaba cada hueco entre ellas. 
Lo más parecido a soñar de día había ocurrido algunas semana atrás, siendo aún muy joven, cuando el viento arrancó la rama sobre la que descansaba y lo llevó muy lejos de su árbol. Aquélla fue la primera vez que voló. Y aquella fue la primera vez que pisó la tierra. Y desde allí no podía ver el mundo entre las verdes hojas de su árbol. No alcanzaba a ver el horizonte que tanto le gustaba.
Le costó más de una semana volver al lugar del que el viento le despojó. Una semana arrastrándose sobre la arena seca llena de peligros para él. Sólo podía consolarse mirando hacia arriba y ver la lejana rama de su árbol que había sido el hogar donde nació. Era un precioso y majestuoso roble de hojas verdes y brotes tiernos humedecidos por las mañanas con las gotas de rocio. No había conocido a sus padres, simplemente nació allí, como muchos otros de sus hermanos, pero, a diferencia de ellos, nunca quiso abandonar aquella rama medio desnuda que le vio nacer. Nunca huyó y nunca le tuvo miedo a las aves: aprendió a esconderse de ellas. Se pasaba horas y horas observando como bailaban en el cielo azul, ese gran cielo azul que teñía los espacios entre las hojas. 
Bajo el gran azul, -repetía una y otra vez el viento- bajo el gran azul danzarás 
El frío se presentó sin avisar, el viento se había vestido de un color blanco, muy distinto al amarillo de verano. Alguien había abierto las puertas al otoño. Cada vez resultaba más difícil encontrar tiernos brotes y el rocío de la mañana ya no humedecía sus hojas. El Rocío había dado paso a pequeñas agujas de hielo que salpicaban todas las superficies que le rodeaban.
Notaba como su tiempo estaba llegando. El viento agitaba las ramas y éstas se acicalaban dejando caer sus hojas más viejas que iniciaban el vuelo hacia el suelo. El verde del verano había dejado paso el marrón de la nueva estación.
Aquella mañana el viento parecía estar furioso y agitaba los árboles con mayor insistencia, como quien reclama su tributo. Él se encontraba resguardesido bajo la última hoja de su rama. La primera brisa gélida del día la arrastró en su último viaje hacia el suelo. Aquel iba a ser su segundo y último viaje -pensó. 
De repente, se encontró en el mismo lugar al que prometió no volver. No tenía fuerzas para emprender viaje de regreso hacia su árbol, además, ya no había hojas debajo de las cuales refugiarse de los pájaros que frecuentaban el Roble.
Poco a poco la luz fue desapareciendo a medida que más hojas caían sobre él y solo pudo hacer una única cosa: enrollarse sobre sí mismo y no dejar que el otoño le venciera sin luchar. Aquel había sido su último vuelo. El frío se apoderó del y de repente casi sin darse cuenta notó como su piel se endurecía, se secaba y cayó sumido en un sueño profundo del que temía no volver a regresar. Y la noche venció a su día.
Ya solo había silencio. No había luz y no había calor. Su tiempo había llegado. Quedo allí enterrado en paz y calma. 
El tiempo pasó y el invierno empujó al otoño y la primavera empezó a empujar al invierno. Los rayos de sol empezaron a impregnar la tierra, los árboles, los ríos y la brisa. El viento se coloreó de un tono verde, un verde suave y cálido. Regresaron los brotes y el Rocío humedecía nuevamente las superficies. El suelo estaba lleno de los restos de las hojas que el otoño arrancó de los árboles. Aquellas hojas que habían sellado el suelo y protegido la tierra de las heladas de invierno. Aquellas hojas que ahora eran atravesadas por numerosas plantas que buscaban alzarse en busca del cielo y el Sol. 
¡ Bajo el gran azul- gritaba el viento- alzate y danza conmigo!
Todo lo que ocurrió a continuación, ocurrió de forma tan rápida que casi pasó desapercibida por todos menos por nuestro amigo.
Despertó de forma rápida, apenas sintió el calor sobre su piel. Esa piel oscurecida durante el otoño y el invierno se encontraba dura como un armazón. Aquella armadura le había permitido soportar las inclemencias de ambas estaciones. El primer rayo de sol que atravesó las hojas y le impregno con su vida le despertó de forma sobresaltada pues al romper aquel largo letargo y moverse sintió crujir su piel rígida. Notó como se desprendía de su cuerpo sin apenas dolor, sino una agradable sensación de libertad. El sol inundaba cada rincón de su cuerpo. Ya no era el mismo ser que quedó atrapado bajo las caducas hojas de los Robles. Aquel ser había consumido su tiempo. El viento le susurró al oído:
– acompáñame bajo el gran azul, danza conmigo.
Y se elevó desde el suelo hacia la primera flor del prado. Buscó la hoja sobre la que el viento la había transportado hacia aquella roja amapola y sólo encontró colores. Los suyos.
Su tiempo había llegado. Era el tiempo de las mariposas. Voló hasta su rama. El cielo era amplio y no había ningún motivo para quedarse allí. Sobre las lágrimas de ámbar de la nueva primavera de aquel majestuosos roble quedaron estampadas las huellas de aquella joven mariposa. El mundo ya no era una línea diminuta. El mundo era lo que ella quisiera. 
Desplegó sus alas y dejó que el viento la guiase bajo el gran cielo azul que la rodeaba. La mariposa de las hojas de roble. 
La mariposa que abre las puertas de la primavera. Hasta el final de los tiempos. 
Nuestra mariposa. 

Isla Polar 

Fotografia, Jacobo, Reflexiones, Uncategorized

Los globos de helio tiende a subir en nuestra atmósfera. La densidad del elemento que está atrapado entre las paredes de plástico del globo es menor que la densidad de los gases que componen el aire. Ocurriría lo mismo en la Isla Polar? 
El otoño hace algunos meses que entró y el invierno casi ha llegado. El horizonte huele a café, ese café que Dios sostiene entre sus manos y que inunda todos los recuerdos de las tardes de otoño. La gran ventaja de ir a bordo de la Isla es que solo tenemos que andar un poco, rodearla y podemos ver las estrellas. 
Las hadas no han dejado de bailar en sus rincones, las salamandras, hadas del fuego, las medusas, hadas del mar, las sílfides juegan a hacer surcos sobre la superficie del mar de las inuits. El dios Oso nos observa, sus cabellos trasparentes hasta la blancura más exquisita reflejan los rayos de sol, quedándose con partes de ellos para calentarse. (Es curiosos pero aún no hace el suficiente frío para la época del año en la que nos encontramos). 
Seguimos en nuestro camino para buscar a Sedna. La gota de agua que formó el mar de las inuits está llenos de vida pero a veces no me paro a observarlo. No importa el destino. La isla polar gira alrededor de su eje y eso nos mantiene en pie. La isla polar está cubierta de arena formada en este tiempo atrás, las abejas se resguardan del frío en el extremo más sur de la isla donde hace algo más de calor, incluso han nacido nuevas hadas en los jardines de las laderas de la gran montaña. Algún día explicaré de dónde viene las hadas. El aire es puro y el viento pases por la superficie de los ojos, humedeciéndolos. La belleza de la existencia se encuentra frente a nosotros. Los sonidos de las estrellas llegan ya hasta la isla y la calma se establece en ella. 
La isla Polar. La isla que no cesa en descubrirse a sí misma y que nos permite viajar con ella. Nuestro camino es un bonito viaje. 
Esta isla que hace hace poco atravesó el cinturón de asteroides para permitirnos recoger algunas rocas para fabricar nuestro horno. Justo en ese momento comprendí la importancia del movimiento, la importancia de la rotación y el campo gravitatorio que genera, que atrapa nuestro aire y evitó la entrada de trozos de rocas que chocasen contra su cuerpo. Esa misma gravedad y atmósfera que nos regaló un bonito espectáculo de estrellas fugaces. 
Sentarse y observar la belleza del universo, de la fuente donde toda luz y claridad enana. Ese es el regalo de la isla. 

  
La isla Polar. 

Sobre cosechas de verano 

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A veces me sorprende la conducta de los seres-racionales-humanos. Hoy una paloma, ser-por-cierto-irracional-pero-agradecida que un “sin-techo” ha compartido con ellas su trozo de pan. Los seres-racionales-superiores van tan rápidos en sus ocupadas vidas que no son conscientes de la belleza de pararse un minuto de sus vidas, conectarse con la madre-naturaleza e intercambiar actos con sus semejantes (seres-inferiores conocidas como columba-livia según los seres-con-bata-blanca). 

Mientras, en la Isla-polar, donde ya funciona el horno de roca y los ladrillos se cuecen lentamente las hadas siguen danzando y se acerca la hora de sembrar las cosechas de invierno. 

Continúa resultadome curioso recordar el trigo como una cosecha de verano pues hasta este año y mi viaje sobre la isla polar en busca de Sedna no había sido consciente de ello. 
Son muchas las sorpresas y los conocimientos que se adquieren durante los viajes. Campanita está estudiando idioma: resultara importante para poder dialogar con pasajeros que nos encontremos por el camino. 
#historiasdeJacobo