Raices

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Raíces. La base de la libertad. No se puede crecer sin raíces y éstas son libres de profundizar, sin miedos, sin prisas, sin pausas. A veces encuentran piedras pero con la paciencia y valentía adecuada, acaban encontrando su camino. Raíces. Eso es lo que importa. Raíces

Sobre habitaciones.

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A veces me gustaría escribir como los grandes autores que q veces leo: como Tomas Segovia, Brines, Caballero Bonald. O hacer fotos como los fotógrafos que hicieron historia. Pero entonces pienso que no sería yo. Yo tengo mi forma de escribir, mi forma de ver la vida. Mi forma de ver nuestro mundo-polar.

Por ello es mejor ir a través del hielo mágico hacia mi cuarto y traerme los libros cerca del fuego donde irá la chimenea de nuestra casa. Como lo llueve en la isla-polar salvo que nosotros lo decidamos, no pasará nada!
Y hablando de cuartos…cantos cuartos tiene el corazón? Cuantas habitaciones? Cuantas puertas y cuantas habitaciones?

Un ser ración-racional dirá que tiene 4: dos ventrículos y dos aurículas. Es una pregunta fácil! Pero sí mito dentro del mío…encuentro muchas más. En una de ella vive mi infancia, en otra, mi adolescencia…y así una tras otra. Me gusta pensar que el corazón de un hombre-menos-racional es como el tronco de un árbol en el que se observa todos los años del mismo por los círculos que nos encontramos. Quizás en nuestro corazón todos los momentos bonitos se guarden en una habitación, aunque sea pequeñita y allí permanezcan lejos de la memoria racional que podría desvirtuar el recuerdo de los mismo.

El corazón y sus habitaciones. Allí viven las hadas.

Sobre luces, llamas, cera y la noche

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Luna Margarita está hoy de descanso y todo era oscuro. Sólo vemos las luces de las hadas de nuestro mundo que los seres-racionales llamaban medusas y las luciérnagas

Las hadas me han contado como hacer velas para alumbrar la isla por las noches y que las estrellas se entretengan en mirarnos.

Es sencillo ahora que tenemos un fuego cuya llama mantenemos viva! Las abejas nos han cedido un trozo de cera de su panal y nosotros tenemos que calentar un poquito dentro de un tarro que se mantiene dentro de una olla con agua hirviendo. Los seres-menos-racionales le llamas a este proceso “baño María”. Las sílfides dicen que hay que esperar a que la cera de derrita por completo!

Una océanide nos ha dejado un trozo de cordón de lana que venía flotando por el espacio exterior y ha caído en sus dominios. Tiene el tamaño exacto de nuestra vela. Hay que bañar el cordón en la cera caliente para que se impregne de ella.

Campanita deberá ir contando un trozo de lámina de cera de abeja en un rectángulo tan largo como el trozo de cordón que yo preparo. Son las hadas quienes nos lo indican. La vela debemos hacerla entre los dos.

Aplícamos el cordón en un extremo de la lámina recortada y pegar bien con los dedos-nos susurran desde la playa las oceanides- . La cera fundida e impregnada en el algodón harán que el cordón se adhiera a la vela- no cuenta Sila-

Ir enroscando la lámina de cera de abejas, desde el extremo en el que pegamos el cordón, hasta que terminemos de enroscar toda la lámina-nos gritan desde el cielo las estrellas-

Si la cera está demasiado fría, se quebrará – nos dice Sedna desde el fondo de nuestro mar de la isla de hielo-

Si le dais un poco de aire caliente, la cera entrará en calor y será más manejable, acercadla al fuego y os ayudo – nos cuenta una Salamandra, hada del fuego.

Una vez hecha la forma de la vela, presiónala bien con los dedos.-no conozco aún esa voz que murmura- Cuanto más compacta quede, más tardará en consumirse.
Podeis hacer las formas que deseéis. Todo dependerá del tamaño y forma en el que cortéis las láminas.

Esa voz es familiar pero con la oscuridad no podemos identificarla…curioso hecho…

La luz de la hoguera nos da la iluminación justa para empezar a fabricar nuestra vela. Así podremos salir a pasear incluso en la bocee más oscura que nos encontremos en nuestro viaje.

#historiasdejacobo

Sobre la lluvia que no llega

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La isla-polar vuelve a moverse con ritmo constante. Gira y se desplaza. Estaremos sometidos al efecto Corolis en nuestra isla según sí nos encontramos en el extremo donde da el sol o en el extremo donde da la luna? Porque en la isla de hielo no existe norte ni sur, no se hacen diferencias porque aquí no han llegado los seres-con-bata-blanca que tienden a poner nombres a todo para clasificar y hacer diferencias.

Gira el agua en distinto sentido según nos movemos de un sitio a otro? Tendremos que investigarlo…

Campanita me ha susurrado una cosa curiosa al oído. Las hadas hablan entre sí…aún no ha aparecid la lluvia en nuestro mundo de colores.

En realidad no hace falta. El avía necesaria nos lo ofrece la isla de hielo y el cielo es amplio y limpio y no necesitamos la lluvia para limpiar el ambiente.

Seguimos manteniendo el fuego, cada vez estamos más cerca del cinturón de asteroides para coger las primeras piedras para hacer nuestro horno y nuestra chimenea.

Seguimos viajando.

#historiasdeJacobo

Sobre la temperatura del espacio exterior

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Siguen llegando noticias desde la isla-polar y es transportada por los gorriones. Algunos dioses-con-nombres-humanos han ido y venido hasta la isla-polar. Algunos han ayudado a construir un poco ese trozo de mundo que viaja por el espacio exterior.

Dicen que el espacio exterior es frío. Yo no lo noto así. Más bien es la gente que no quiere salir a explorarlo y cuando salen lo hacen con armaduras que los hombres-con-bata-blanca llaman trajes-espaciales. Los seres-racionales no se atreven a salir de su “tierra”, que viene a ser lo que otros seres-racionales-llamados-psicólogos llaman zona-de-confort.

La zona externa es cálida o fría según el riesgo que cada uno asuma. Nuestra isla-polar se haya en el espacio exterior. Lejos de la zona de confort y eso, a veces, asusta. He anclado mis pies al suelo de este nuevo-viejo mundo. Aquí me encuentro tranquilo y feliz. Fuera? El tiempo es agradable.

#historiasdeJacobo

Sobre fuego mágico

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Campanita está sentada mientras Titania habla con las hadas, las sílfides y las océanides. Las inuits permanecen en el fondo del océano descansando y las abejas y las mariposas esparcen el polen por las flores.

El maíz empieza a perder su color verde y amarillearse. Pronto habrá que fabricar un molino para moler el grano. Estaba pensando que de la montaña con el hielo perpetuo de la isla baja un riachuelo con la suficiente corriente para mover las aspas del molino. Pasa cerca del lugar donde esas planeado el limonero por lo que queda cerca de la casa que algún día existirá. De momento vamos camino del cinturón de asteroides para coger las primeras rocas u hacer el horno donde cocer los ladrillos.

Son embargo hoy ha ocurrido un hecho curioso: las sílfides han traído viento del desierto que viajaba por el espacio y han ayudado a encender un fuego pequeño pero suficiente para calentar chocolate!

Campanita piensa que el amor es como el chocolate, que finalmente siempre espesa, sólo necesita calor y una mano que lo meza. La isla polar nos ha propuesto un juego: no dejar que el fuego que calienta el chocolate se extinga y remover continuamente.

Te he comentado que el chocolate es puro al 85 %?

Pues eso, éste es el juego que nos propone. Alimentar el fuego mágico. Menos mal que arde cerca del limonero. Habrá que construir la chimenea a su alrededor!

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Sobre música

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El calor ha llegado de repente a muchas partes y entre ellas, a la isla polar. Ha venido de la mano de cientos de mariposas. Los vientos del espacio han llenado de polen el cielo de nuestra isla de hielo. Ya hace tiempo de las primera generación de plantas primarias floreció y los campos de flores, maíz y árboles arraigan en las tierras de la isla. Poco a poco ha ido apareciendo la gravedad en nuestro mundo aunque no nos afecta. La vida transcurre bonita sobre ella.

Esas son las noticias que llegan desde la isla polar donde las hadas vuelan sin problema alguno y todo el mundo tiene cabida menos los vendedores de humos y hacedores de jaulas.

Pero hoy me trae otro tema: la forma de disfrutar de la vida de algunos seres-racionales. Una de ella es la música. La música, según los seres-con-bata-banca no es más que la sucesión de notas sobre una partitura que al ser leída con instrumentos -a veces es la misma voz- tienen sonido. Los seres-inferiores como las aves también son capaces de realizar música aunque como no son “capaces” de plasmarla con un papel no es música en sí misma como sostienen los seres-superiores. Los seres-humanos-con-tendencia-a-nominar y clasificar no son capaces de escuchar con el corazón! Siempre tienden a racionalizar hasta las cosas sencillas.

Algunos seres-más-pasionales hablan de la multi-inteligencia pero inmediatamente es desechada por los seres-racionales-con-bata-blanca. Afortunadamente los seres con bata-blanca-y-boli-en-los-bolsillos se limitan a mirar nuestra isla desde sus telescopios y no piensan en buscar el hielo mágico, aunque quizás el hielo mágico sea invisible para los seres-racionales.

#historiasdeJacobo

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Sobre el hielo mágico

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A veces Jacobo y Campanita tiene que ir por separado a la tierra de donde partieron por un breve periodo de tiempo-cosas mundanas como trabajar de vez en cuando!- entonces saben que el trozo de hielo mágico es bidireccional porque aunque estén separados, miran hacia él y los dos ven el mismo mundo de colores de la isla polar. El trozo de hielo mágico es, en ocasiones la puerta de entrada que siempre los unen aunque tengan que estar separados de su isla de hielo. Nada les separa de ella ni de su viaje hacia donde sea que ya les lleve!

Un pequeño cuento sobre los habitantes de la isla polar…

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El olor era inconfundible. No le hacía falta abrir los ojos para saber dónde se encontraba. Era la habitación de un hospital, aquella habitación donde había pasado las últimas semanas. Su mano derecha apretaba con fuerza la mano de aquella mujer pálida con aquella extraña sonrisa dibujada en su otro. Aunque hacía casi 20 días desde que empezó y entró en aquel estado no se resistía a que la primera persona que se encontrase cuando abriese sus ojos fuese a él.

Las arrugas de la sábana se marcaban en su rostro haciéndole parecer mayor de lo que en realidad era. Ésas arrugas que ya no le abandonarían el resto de su vida. Serían su penitencia personal, la forma que tendría la vida de recordar los sucesos de aquella noche. Los ojos enrojecidos por la falta de sueño los últimos días, el tabaco que fumaba a escondidas en las escaleras de emergencia del hospital y el exceso de cafeína contribuían a la imagen de hombre desesperado.
Su mano derecha no había soltado en las últimas 12 horas la mano izquierda de su pequeña, pálida, con aquella extraña sonrisa dibujada en su rostro, como la imagen de una mujer en un grabado japonés. Esa sonrisa que le daba fuerzas.

En su mano libre,-la izquierda- aún portaba desde hacía ya más de una semana un trozo de papel en forma de carta que había encontrado junto a ella dirigido a él. Aquellas palabra que una vez leída no podría olvidar el resto de su vida. Su mano le dolía y sus dedos hacia tiempo que había adquirido un aspecto morado por la fuerza con que sujetaba la mano de su pequeña.

Pase lo que pase, nunca te abandonaré-rezaba la carta escrita a mano hacia más de 35 años-. Siempre recordaré la primera vez que te vi y cómo el mundo se paró en nosotros. Sueña conmigo.

Las orquídeas de la mesita de noche habían, extrañamente florecido en esos días y el aire olía a perfume de manzanas. Su color blanco le recordaban el color de su pelo.

Fue, en el preciso instante que sus dedos rígidos por el dolor cedieron al cansancio cuando ella apretó su mano y lo sacó a él de su sueño. Llevaba 20 días inconsciente en un hospital y ella le velaba a él. Su mano era sostenida por su pequeña mientras no dejaba de mirarle.

-Sólo fue un pequeño susto amor. Te desmayaste mientras viajábamos sobre la isla polar y tuvimos que hacer una pequeña parada para que repusieras fuerzas.

Y comprendió que lo más bonito del viaje que aún no había concluido era que ambos se cuidaban entre ellos.

Y aún les quedaba un tercio del camino!

Porque desde que nos acariciamos por primera vez, nos dimos cuenta que nuestras manos ya no volverían a estar vacías…

Sobre descansos sobre la Luna

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Me pregunto cómo se verá ahora la Isla-Polar si me alejó algo de ella y la observo desde la Luna-Margarita.

Me aventuro a pensar que veré un punto muy brillante y a las estrellas reflejadas en el océano aunque sea de día. Al menos en el rincón donde el sol no penetra del todo.

Ya hemos descubierto la ventana de hielo mágico que nos permite ver el mundo-humano-que-ellos-llaman-real. Los dioses-con-nombre se reúnen a veces alrededor de ella u se entretienen con mirar como tras irte la vida y su tiempo-humano. Los seres-racionales-con-batas-blancas siguen intentando averiguar como los seres-inferiores-llamado-ratones resuelven los laberintos-simples, en las ferias que tan propensas son en esta estación del año en la tierra -en nuestra isla polar siempre es la estación que ella decida que sea- continúan girando las norias y tío-vivos donde los seres-humanos de entrenan en eso de los laberintos-circulares y muchos seres-racionales siguen trabajando-como-las-moscas de Giacometti. En el mundo que nos rodea poco cambia. En el mundo de colores de la Isla-Polar los cambios son importantes pues la isla se está formando a medida que avanzamos en nuestro viaje hacia un destino que no tenemos prisa en alcanzar.

La isla de hielo se desplaza lenta desde que las mariposas descansan u las hadas bailan junto a Campanita. Yo bailo con ella. Con la chica que dejó de ser chica-luciérnaga para convertirse en un ser especial para los demás habitantes de la isla. Los pájaros, las mariposas, las abejas…todas sonríen al vernos bailar. La Isla está surcada por un entramado de raíces que van aireando la tierra y que poco a poco ayudan a qe las plantas y hierbas sean más robustas. El resto de las hojas ya caducas han tapizado el suelo de hielo y sobre éste, se alza un campo de tierras fértiles bañado por un mar salido del mismo ártico donde empezamos nuestro viaje. De las montañas -sí, si, el centro del la isla polar tenía montañas que están corornadas por el hielo- bajan ríos de agua que llegan hasta el mar y sacian a todos los habitantes de la sed. La isla cuida de nosotros y nosotros de ella.

Mientras bailábamos hemos ido a hacer una vista a Isla-Margarita qu es cuidada por una pequeña hada que permanece sentada y mirándonos. Me he sentado un rato ha alisar los cabellos de Campanita. Hemos mirado hacia nuestra Isla-polar. Sigue girando por el impulso que le dimos ayudados por Apolo. Desde la nuestra Luna venos la isla de noche, pero el moviemirnto de rotación está hacia haciendo que la isla adquiera una forma un poco ovalada. Hace poco que le dinos la vuelta y nos fuimos consciente te de ello. Las raíces crecen en el hielo y ayudan a que la tierra penetre en ella.

Es curioso porque dos árboles que llegaron cuando Campanita y yo nos embarcamos, tienen unida sus ramas y entrelazadas sus raíces. Tendré que preguntarles sobre ello. Pero eso, lo haré en otro momento. Ahora voy a tratar de descansar en nuestro trozo de luna.