Sobre bailes 

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Queridos amigos y amigas: 
La isla Polar se ha entretenido entre los asteroides. Hemos almacenado suficientes rocas para poder construir nuestro horno de ladrillos para construir nuestra chimenea cerca del patio donde está el limonero, a los pies de la montaña helada que nos surte de agua en la isla polar. 
Isla Margarita ha estado jugando con los cometas, las hadas, bailando alrededor de los asteroides y jugando al esconder. Sedna ha marchado hacia P90377 y nosotros, ayudados por Apolo nuevamente y por las hadas volvemos a poner en marcha la Isla, todos tiramos a la vez y ponemos órbita hacia Saturno nuevamente. Esta vez ha sido más fácil echar a andar y ha rotar pues tenemos ya experiencia. 
El trabajo de recoger nuestras rocas para hacer el horno ha sido bonito y pleno. La isla nos sonríe. El viento es propicio y las hadas bailan junto a Campanita. Voy hacia ellas. Esta noche bailaré al ritmo de las notas de las inuit ballenas. 
Podéis acompañarnos si queréis. 
#historiasdeJacobo 

Sobre Insitor

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Ceres nos continúa mirando. Ceres, la diosa cuyo nombre-humano procede del latín “crear”. Impostor nos ha hablado del tamaño de los surcos y del sistema de regadío. El agua que brota desde lo más profundo de la isla polar y que ha acabado formando un río nos dará sustento. Ese río donde algún día construiremos un molino para moler los granos de maíz.

Insitor acaba de llegar. Trae semillas que ha ido recogiendo en sus viajes. Granos de maíz, mijo, girasol, arroz sarracenos y también semillas de ciruelos, de caquis y de melocotones. Nos va a enseñar el noble oficio de sembrar dichos granos.

Desde el planeta-llamado-tierra siguen observando las aventuras de la isla polar y sus habitantes. Jacobo ha salido a sumergirse con las inuits en su mar. Sila conversa con Campanita que navega en su barco de vela de tela. Fuera, el cielo es amplio y el mar es limpio…

Escribir es importante.

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La Isla Polar sigue su camino. Luna Margarita acompaña a la Isla en su viaje. Sobre ella, sus inquilinos continúan aprendiendo el noble arte de cultivar la tierra. Jacobo y Campanita dialogan con Imporcitor sobre la mejor forma de hacer los surcos de las tierras de barbechos.

Han pasado muchos días y a pesar de continuar su viaje, los seres-racionales-de-bata-blanca no han sabido nada sobre el trozo de hielo que ellos llama iceberg que un día decidió fugarse de la tierra-de-los-seres-humanos llevando con ellos a un par de inquilinos que poco a poco han ido rodeándose de numerosos compañeros y compañeras de viaje. Jacobo y Campanita han aprendido muchas cosas desde entonces.

Ceres les explica ahora la importancia de cultivar sus alimentos. Es la base de la futura casa que se alzará con el patio localizado allí donde existe el limonero. Mientras, camino del cinturón de asteroides donde Ceres tiene su otra residencia-de-verano, van recogiendo bloques de rocas para hacer su primer horno donde cocer los ladrillos que usarán para fabricar la chimenea y a partir de ahí, el resto de la casa.

Campanita, la chica que fue luciérnaga y Jacobo, el chico que hablaba corvino han decidido salí a dar una vuelta y volar hacia una pequeña isla del Mediterráneo. El agua es trasparente como el del mar de las inuits, aunque algo más cálida. Las hadas marinas que los seres-racionales llaman medusas los han acompañados.

Es el motivo por el cual hace tiempo que no escribo: un viaje de descanso. Pero creo que no debe volver a pasar. Escribir es importante y Jacobo es consciente de ello.