“En una casa de cristal, me siento y tiro piedras”

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Dos días lleva rondando por mi cabeza una cuestión algo más complicada que la simple resolución de laberintos sencillos: la resolución de laberintos fabricados con cristal.

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Existen seres-intelectuales realmente curiosos y algunos de ellos realmente peculiares. Son los seres-intelectuales-peculiares. Jacobo conoció a alguno de los que yo solo puedo conformarme con leer.

Uno de ellos fue un tal Giacometti. Este ser-intelectual-raro en un momento de frustración ante la incapacidad de dibujar la nariz de un ser-intelectual-profesor-de-filosofía-japonés llamado Yanaihara, se sentó, bloqueó su mirada hacia el frente -una pared- y permaneció inmóvil durante cierto tiempo. ¿A qué ser-racional se le ocurriría plasmar en un lienzo o una escultura la nariz de un japonés?. Cada vez que pienso en estos seres que creen haber heredado la tierra por su capacidad racional…

Volviendo al tema que me trae, Giacometti alzó la vista y exclamó: ¡Trabajo cómo una mosca! Posiblemente esté ser-raro-intelectual fue igual de bueno en la “filosofía” como en sus creaciones artísticas. ¿Ya comenté que tras observar sus esculturas creo que tuvo algún problema en su visión?

Sin duda alguna había construido su propio laberinto de cristal.

Un laberinto de cristal a priori es muy fácil de resolver cumpliendo las reglas básicas de la resolución de laberintos simples:

“(…)Volviendo al tema que me trae esta media mañana en mi descanso en el viaje, si no incumples estas tres reglas saldrás del laberinto en el que te encuentres:

– tomar una decisión simple
– las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella.
– no confundir derecha con izquierda.

(…) las coloco según su grado de dificultad para los Humanos-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata tras algún tiempo observándolos.”

Este laberinto está construido con muros de cristal tan limpios que apenas son perceptibles si no miras de forma detenida.

Sin duda alguna, los hombres, seres-intelectuales por naturaleza, andarán hacia delante y chocarán una y otra vez contra los cristales, como una mosca ( ser-inferior) golpea la ventana tratando de escapar hacia el otro lado una y otra vez. Si aplicamos las normas de comportamiento y las deducciones de los Seres-racionales-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata-y-bolis-en-los-bolsillos, un hombre tienen la misma capacidad para resolver estos laberintos que una mosca. Capacidad de resolver problemas sencillos de los seres-intelectuales es el mismo que el de nuestra amiga (ser-inferior) la mosca. Ven al otro lado la resolución al conflicto -huida- y su única manera de enfrentarse a ella es golpearse continuamente contra el cristal -creen que al ser trasparentes son frágiles y pueden romperlos fácilmente- y desconocen que no hay material más duro que la testarudez de un necio.

Con lo fácil que es:

– tomar una decisión simple
las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella. Con los ojos cerrados todos los laberintos están construidos con el mismo material.
– no separar la mano de la pared.
– no confundir derecha con izquierda.

El laberinto sigue siendo igual de simple si confías en las decisiones.

Aunque siempre queda otra posible alternativa: ”

En una casa de cristal, me siento y tiro piedras”.

Aún resuenan en mí los bellos versos de Kaléko, pero por mucho que esperemos, los laberintos no se resuelven solos.

Sigo buscando a Jacobo.

#historiasdeJacobo.

Sobre el Arte Contemporáneo Callejero…

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Resulta curioso dónde me llevó ayer el viento. Cajas apiladas en medio de la plaza de una ciudad donde la gente se paraba a observar como otros pintaban sobre éstas. ¡Qué curioso es que el día ocioso la gente se entretenga viendo como otros trabajan!

Encuentro de Arte Contemporáneo en la calle o algo similar recuerdo haber leído. Me vuelve a resultar realmente curioso (permítanme la licencia de redundar) cómo el hombre intenta congelar la vida en representaciones artificiales. ¡Pájaros que vuelan pero no se mueven! Y lo mejor es que no caen al suelo.

Me paré a escuchar a los asombrados peatones (bueno, atendiendo a su actividad es ese momento en el que permanecían quietos mirando cómo otros decoraban de un modo tan peculiar aquellas cajas me atrevería a llamarlos “quietones” pero no pretendo que alguien más cualificado que yo trate de buscar su significado en lo que algunos nombran como “Diccionario“, aunque sinceramente este hecho queda descartado pues es más probable que lo “googleen” en la “Wikipedia” ).

Volviendo al tema. Aquel “Arte Contemporáneo callejero” asombraba a todo aquel que se paraba (¿quietones?). Lo que realmente me asombraba a mi era el material sobre el que trabajaban. Decenas de cajas apiladas cuyo destino está determinado en su definición: contener objetos. ¡Qué loca está la especie humana! La lluvia, el sol, el viento, el tiempo derrota al cemento y hormigón y ellos ¿pretenden que estas obras de artes duren el tiempo suficiente como para poder disfrutar de ellas?

En esta pregunta encontré la respuesta a otra pregunta aquí no presentada aún. Estos artistas se entretenían creando su obra mientras el resto de los mortales exclamaban sorprendidos. No todos los días se puede crear mientras uno es elogiado.

¡Qué extraño es el hombre que necesita de continuas lisonjas para sentirse realizado!

Yo me sorprendo triste al pensar que todas estas cajas acabarán como acaban todas las casas y edificios donde me paro. Condenadas a ser, tarde o temprano des-apiladas.

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