Sobre Reparator

Fotografia, Jacobo, Literatura, Photography, Reflexiones, Relatos

_MG_0562-2.jpg

Reparator ha estado todo el tiempo observando el discurso de Vervactor con cierto reparo. Este otro dios-menor-según-los-seres-estudiosos está contento con nosotros pues ha estado observandonos desde que la isla polar inició su viaje hacia P90377 hace ya casi cuatro meses. Ha visto como hemos ido trasformando la superficie de hielo en tierra fértil poco a poco y con la ayuda de las primeras plantas furtivas, las mariposas, las abejas y las hadas. Él es el encargado por Ceres para preparar las tierras y fue él mismo quien guió el viento para traer las primeras semillas, quien susurró a las abejas para que nos acompañaran en nuestro viajes y nos ayudarán a polinizar los cultivos y con sus restos fertilizar aún más las tierras. Lleva con nosotros desde el inicio ayudado por las hadas a permanecer oculto. Reparator bailaba con las hadas y su baile nos inspiraba.

Mientras en la Tierra algunos seres-racionales-próximos-a-nosotros se han ido dando cuenta de nuestro viaje y lo observan con curiosidad. Nuestro mundo, el de Jacobo y Campanita vibra al ritmo de laas batidas de alas de los seres que lo habitamos.

#historiasdeJacobo

Anuncios

Sobre laberintos de cristal I

Fotografia, Laberintos, Literatura, Photography, Relatos

Hoy me estaba plantando un serio dilema: la resolución de laberintos de cristales. Mi mente recurría continuamente a una expresión que leí una vez a un ser-intelectual-profesor-de-filosofía japonés: Trabajo como una mosca.

La frase ni siquiera era suya, sino de otro ser-intelectual-artista. Si sí, artista. De un tal Giacometti. Sin duda alguna este escultor tuvo que padecer algún tipo de trastorno en su visión pues casi toda sus esculturas son alargadas, alejadas de los cánones de belleza presentes en su época.

Pobre de aquel que decida construir su propio laberinto de cristales pues está condenado a trabajar como una mosca.

IMG_0979-0.JPG

En tal tesitura me encontraba cuando vi reflejado en un escaparate un destello oscuro que me atrajo de una forma ilógica. No existen destellos oscuros por lo que tuvo que ser un reflejo coincidente con aquella imagen que me atrapó irremediablemente. Me había parecido ver a Jacobo, y Jacobo nunca se deja retratar. Así qué me olvide de Yanahiara (ser-intelectual-profesor-de-filosofía-oriental), de Giacometti (ser-intelectual-raro) y de los laberintos de cristales y me centré en averiguar qué ocurría detrás de los cristales de ese escaparate.

Me acerqué lo suficiente al cristal tan limpio que choqué irremediablemente contra él y sonreí al recordar cómo las moscas chocan contra los cristales en sus propios laberintos. Asegurándome que nadie me había visto, entré en el local y pude observar más detenidamente el retrato de Jacobo. Sin duda alguna no se trataba de él si bien era extremadamente parecido. Parecía que Jacobo se esfumaba tan rápido como había llegado a mi mente.

IMG_0980.JPG

No obstante, Jacobo había estado observando a Jenaro Talens y García-Alix y éstos, sin darse cuenta le habían dedicado un poema, una foto -intento- y hasta un libro: Lo que los ojos tienen que decir.

Un día, Jenaro vio a Jacobo observándole desde el tejado: pájaro o encrucijada. Es la primera pista seria del paradero de Jacobo en mucho tiempo.

#historiasdeJacobo

Sobre Gran Hermano…

Casas antiguas, Fotografia, Photography

Hoy el viento me ha parado en mi absurdo peregrinaje hacia ninguna parte en un antiguo laboratorio de gallinas.

No, no me he equivocado. Un laboratorio de gallinas, un ensayo del “gran hermano” para estudiar su comportamiento o al menos eso me parece a mi. Un lugar ahora abandonado donde antaño (desconozco la fecha exacta pero por el estado de las ruinas debe hacer bastante tiempo ya) encerraban a las gallinas y estaban todo el día pendiente de ellas. Le servían la comida, luz incluso por la noche por sí querían continuar despiertas e incluso existían criados que limpiaban sus habitáculos todos los días. Incluso recogían esos huevos que ponían y que se hubiesen pudrido en aquel lugar de no ser por la afable labor de sus cuidadores.

Todo el día sin hacer nada, sólo permanecer allí ensuciando y esperando que la puerta se abriese y entrase alguien de la organización que trajese comida o cambiara las cosas de sitio, para después tener ellas que habituarse a las nuevas condiciones, cual prueba del gran hermano.

Cuando una enfermaba era trasladada para que un médico de gallinas (veterinarios creo que se hacen llamar) las examinase. Ocurría tan solo que no volvía a aparecer por allí, probablemente porque se había ganado una larga estancia en un habitáculo más confortable.

A veces, venían unos señores y tras observarlas a todas nominaban a un grupo de ellas. Todas cacareaban emocionadas. Algunas se irían de allí aunque sabían que casi todas las nominadas tenían más de dos años cursados en aquel loco concurso de gallinas. Inmediatamente subían a un camión y ellas , felices, intuían que iban a ir al plató. Ya estaban cansadas de estar allí pues sólo permanecer a oscuras un par de horas al día era ya para ellas un juego sin gracias y hacia tiempo que no podían poner esos huevos que no sólo ellas echaban en falta. Sus cuidadores ya nunca las mimaban así que suponían que iba a recibir su premio, irían a entrevistas con Gallina Mila y se harían famosas por participar en aquel juego de gallinas.

Al menos eso decían porque ninguna había vuelto a dar una vuelta y contar sus experiencias fuera de aquella universidad de la vida gallinácea.

Desaparecían de sus vidas, como cualquier concursante del gran hermano humano, que una vez abandonado el recinto ya nadie volvía a saber de el.

Al menos eso me contaron aquellas ruinas.

Jacobo&CTorres

DSCF4987-2.jpg