Sobre tiovivos.

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Hoy he escuchado una expresión un tanto curiosa: no dejo de darle vueltas al asunto. Estos seres-racionales tienen una manera un tanto obsesiva de volver a las formas redondas una y otra vez. ¡No son capaces de seguir una línea recta sin curvarla!

El camino más recto entre dos puntos es una línea recta. Para estos seres-intelectuales sin embargo, el trayecto más corto es sin duda, aquel que contiene curvas, es, otra clase de laberintos.

¿Os imagináis a un pájaro desplazarse haciendo círculos? ¿O un ratón dando vueltas para llegar a su madriguera?

O me ha venido esta reflexión a la cabeza después de haber sido testigo de como entrenan a sus hijos desde pequeños construyendo juegos cuya máxima distracción es dar vueltas al rededor de un eje: los llaman tiovivos.

No me extraña que no dejen nunca de darles vueltas al asunto.

Es otra forma de complicar la construcción de laberintos. Sigo en mi viaje.

#historiasdeJacobo

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Sobre parkings, la Luna y mi laberinto personal.

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A veces, en mi viaje, la noche me coge fuera de mi laberinto. Afortunadamente mi sentido de la orientación es muy agudo en los espacios abiertos (cuando estoy debajo de un cielo de luces artificiales que los seres-intelectuales llaman parking, suelo perderme pues están hechos para eso, para perderse en ellos, de ahí la imperiosa necesidad de pintar números en el suelo y los pilares).

Cuando miró hacia las estrellas o la Luna la nostalgia me invade, y si hay algo que no soporte es esa sensación de sentir nostalgia hacia no se qué.

Entonces me imagino a esos seres-astrónomos que no contentos con querer estudiar el cielo, tiende a poner nombre a las estrellas del mismo modo que pintan los números en sus parkings. Y esos nombres suelen ser números.

Es la necedad del ser humano que tiende a clasificar y enumerar todo aquello que no puede controlar.

A eso le llaman orden.

Hoy ha sido un día muy malo en mi búsqueda de Jacobo, hoy es uno de esos días en los que no quiero seguir buscando. Pero como todo tiene un orden natural, ¿quién soy yo para finalizar mi búsqueda con todo lo que por imitación debo ordenar y clasificar a medida que avanza la construcción del laberinto que me llevará a Jacobo?.

#historiasdeJacobo
#milaberitopersonal

Como decía Pizarnick, desde el fondo de una alcantarilla también puede verse la Luna.

“En una casa de cristal, me siento y tiro piedras”

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Dos días lleva rondando por mi cabeza una cuestión algo más complicada que la simple resolución de laberintos sencillos: la resolución de laberintos fabricados con cristal.

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Existen seres-intelectuales realmente curiosos y algunos de ellos realmente peculiares. Son los seres-intelectuales-peculiares. Jacobo conoció a alguno de los que yo solo puedo conformarme con leer.

Uno de ellos fue un tal Giacometti. Este ser-intelectual-raro en un momento de frustración ante la incapacidad de dibujar la nariz de un ser-intelectual-profesor-de-filosofía-japonés llamado Yanaihara, se sentó, bloqueó su mirada hacia el frente -una pared- y permaneció inmóvil durante cierto tiempo. ¿A qué ser-racional se le ocurriría plasmar en un lienzo o una escultura la nariz de un japonés?. Cada vez que pienso en estos seres que creen haber heredado la tierra por su capacidad racional…

Volviendo al tema que me trae, Giacometti alzó la vista y exclamó: ¡Trabajo cómo una mosca! Posiblemente esté ser-raro-intelectual fue igual de bueno en la “filosofía” como en sus creaciones artísticas. ¿Ya comenté que tras observar sus esculturas creo que tuvo algún problema en su visión?

Sin duda alguna había construido su propio laberinto de cristal.

Un laberinto de cristal a priori es muy fácil de resolver cumpliendo las reglas básicas de la resolución de laberintos simples:

“(…)Volviendo al tema que me trae esta media mañana en mi descanso en el viaje, si no incumples estas tres reglas saldrás del laberinto en el que te encuentres:

– tomar una decisión simple
– las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella.
– no confundir derecha con izquierda.

(…) las coloco según su grado de dificultad para los Humanos-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata tras algún tiempo observándolos.”

Este laberinto está construido con muros de cristal tan limpios que apenas son perceptibles si no miras de forma detenida.

Sin duda alguna, los hombres, seres-intelectuales por naturaleza, andarán hacia delante y chocarán una y otra vez contra los cristales, como una mosca ( ser-inferior) golpea la ventana tratando de escapar hacia el otro lado una y otra vez. Si aplicamos las normas de comportamiento y las deducciones de los Seres-racionales-científicos-investigadores-señores-superiores-con-bata-y-bolis-en-los-bolsillos, un hombre tienen la misma capacidad para resolver estos laberintos que una mosca. Capacidad de resolver problemas sencillos de los seres-intelectuales es el mismo que el de nuestra amiga (ser-inferior) la mosca. Ven al otro lado la resolución al conflicto -huida- y su única manera de enfrentarse a ella es golpearse continuamente contra el cristal -creen que al ser trasparentes son frágiles y pueden romperlos fácilmente- y desconocen que no hay material más duro que la testarudez de un necio.

Con lo fácil que es:

– tomar una decisión simple
las apariencias pueden engañar así que una vez tomada esa decisión cerrar los ojos y creer en ella. Con los ojos cerrados todos los laberintos están construidos con el mismo material.
– no separar la mano de la pared.
– no confundir derecha con izquierda.

El laberinto sigue siendo igual de simple si confías en las decisiones.

Aunque siempre queda otra posible alternativa: ”

En una casa de cristal, me siento y tiro piedras”.

Aún resuenan en mí los bellos versos de Kaléko, pero por mucho que esperemos, los laberintos no se resuelven solos.

Sigo buscando a Jacobo.

#historiasdeJacobo.