Sobre un paseo en barco. 

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La lluvia de meteoritos ha azotado la Isla Polar. Afortunadamente la peor parte se la ha llevado la ladera oeste del monte nevado y la nieve ha frenado los daños propios de los impactos. 

Sin embargo hoy he salido a navegar por las aguas del mar de las Inuits. Ese mismo mar que hace poco hervía de vida hoy se encuentra solitario. Me he subido al bote que construyese con Campanita y me he dirigido mar adentro sin rumbo alguno. El viento se ha calmado y apenas he navegado unos cientos de metros. La Isla Polar no es la misma. No se oye el rumor de las abejas, los cánticos de las hadas ni el batir de alas de las mariposas. No oigo las ballenas. Dejó caer mi mano por estribor y el agua me acaricia los dedos. 
Quizás el mar separe las orillas

Quizás las olas distraigan mis sentidos 

Quizás el sol nunca se esconda 

O quizás nunca alcance mi propia sombra. 

Muchos quizás, para tan pocos versos. 

El océano me da su mano, con ella me sumergo.

El azul profundo se confunde con el cielo.

Ya no distingo la noche 

ni siquiera el ocaso de mis dioses 

Saco los pies del bote, que pesados

se me antojan los pasos. 

Mar de las Inuits, dame tus manos,

acaricia mi descenso 

hacia el mismo infierno. Y cuando a él llegue 

permiteme subir, bautizamé en tus entrañas .

Mar de las Inuits, cierro los ojos, 

Soy tuyo.

Quizás en ti encentre a Jacobo. 

Mañana seguiré construyendo mi faro. 
#historiasdeJacobo

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