Sobre conversaciones…

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Hace algunos meses tuve la suerte de discutir con un ser-raro. Una persona muy peculiar en-el-buen-sentido-de-la-palabra. Su nombre, idéntico al nombre de una pequeña flor, se me antojaba muy bonito. Casi me hizo creer que hablaba con el mismísimo Jacobo!

Con ella tuve la suerte de hablar sobre el tiempo y sus caprichos. A ella me dirigí con las siguientes palabras:

LONDON (42 de 274).jpg

NOTA: sé que gramaticalmente no está bien escrito pero para no desvirtuar nada de la conversación lo transcribo tal y como sucedió -como bien aprendí en mi tierna infancia a hacer-

La melancolía no es un capricho, sobre todo cuando la juventud parece lejana, no vivida. Si la existencia está sometida a la finitud,-todos morimos- ¿Qué sentido tiene la vida? El tiempo es el gran enemigo de nuestra vida. El tiempo nos engaña. Nos impone, a veces, una barrera insalvable y hace que momentos inconmensurable sean independientes de la intensidad de las circunstancias. El tiempo, ese gran destructor de deseos juveniles, causa de nostalgia de un futuro que siempre aparcamos y que no llega.

Todo es tiempo, y el tiempo, es silencioso. Mi concepción de la existencia esta ligada innegociablemente con Cronos, dios griego del tiempo, padre de Zeus. En ocasiones, la existencia consiste en dejar transcurrir el tiempo, sentarte en tu silla y velar por el transcurso de los acontecimientos. Otras, en hacer cosas para matar el tiempo -cuanto necio trata de vencerle e otra a Zeus- y en otras, la existencia busca la armonía entre las circunstancias, los sentimientos, la percepción temporal de los sentimientos -no siempre coincide la temporalidad con la percepción de ésta- y la intensidad del momento. Que traidora es la vida, pues, a mayor intensidad de los sentimiento, mas corta es la percepción del tiempo. Un beso que dura un minuto y tiene algo de eterno -en nuestros recuerdos- y un error o un despiste cuyas consecuencias nefastas hace que el momento no se acabe.

La percepción del tiempo es caprichosa, la melancolía, una consecuencia innegable de sus caprichos. La nostalgia, anhelo por un futuro que no llega. Me muevo peligrosamente entre la nostalgia y la melancolía. Soy mi peor enemigo y voy de la mano con Cronos

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