Sobre la lluvia.

Fotografia, Laberintos, Photography, Relatos

Llueve. Es un extraño suceso esto de la lluvia pues por lo que he llegado a observar es un hecho ansiado y aborrecido a la vez. Estos seres-intelectuales no logran ponerse de acuerdo.

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Siempre he creído que la causa es el miedo que tienen hacia ella pues una vez que empieza corren asustados a refugiarse debajo de cualquier cobertizo o lugar donde “permanecer a salvo de la lluvia” y por más que me empeño en buscar una explicación lógica a esta frase tan popularmente extendida en sus relatos y crónicas ficticias -si sí, estos seres-intelectuales tienden a escribir crónicas ficticias y las llaman novelas donde se entretienen narrando la vida de los otros. ¿Habrá locura igual en toda la creación que soñar la vida que nos cuentan?-

Aún no he visto llover más que simples gotas de agua -eso si, aterran a las hormigas, seres-inferiores según las clasifican aquellos señores-con-bata de los que ya hablamos-. Voy a dejar apartado aquellos casos donde la lluvia cae tan ferozmente o durante tanto tiempo que sí causa preocupación en todo el mundo. Sin embargo esto suele ocurrir ocasionalmente y es causa de problemas en aquellos sitios donde no es lógico construir nada aunque ellos se empeñen en hacerlo y demostrar su supremacía sobre la madre tierra.

Antes simples gotas de agua, huyen y se esconden y sin embargo se empeñan en vivir en lugares donde la lluvia si es motivó de preocupación creyéndose superiores a todos con construcciones que a veces dificultan la visión de mi viaje.

Curiosos seres estos hombres que como en el caso de la lluvia huyen de problemas sencillos y se empeñan en solucionar casos perdidos desde el principio. Será ese el motivo por el que no han aprendido aún a resolver laberintos sencillos.

Aún no he visto a las hormigas construir allí donde su hormiguero sea fácilmente inundables, aunque no puedo tomarlas en cuenta pues, a pesar de su perfecta jerarquía y convivencia social -algo propia de sociedades tiranizadas, es cierto-, son seres inferiores según los señores-científicos-investigadores habituados a resolver conflictos tan complejos como el de levantar viviendas en lugares arrasables por el agua mediante la construcción de diques, canalización de ríos y desecación de lagunas. ¡Qué ilusos! Ponerle una correa al agua es como atrapar el aire. Quizás algún día se den cuenta.

En fin, les resultaría más sencillo evitar conflictos que solucionarlos con medidas faraónicas y no sólo me refiero a edificios y lo que ellos llaman “obras civiles” -curiosos sujetos estos señores-arquitectos- sino al saco junto de “problemas” que ellos mismos se empeñan en plantearse.

Yo, no obstante, no soy buen entendido en estas materias porque como ya dije soy constructor de mi propio laberinto personal. Era de aquellos que buscaba soluciones extraordinarias a cuestiones sencillas y ahora pretendo tan sólo encontrar a Jacobo y finalizar este laberinto particular, este laberinto curvo que me lleva hacia vosotros.

Y como diría un popular protagonista de cómics ficticios: amenaza tormenta

#historiasdeJacobo

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